“Valla” y venga

Por Benjamin Barne… el Sáb, 29/07/2017 - 9:05pm
Edicion
327

Por Benjamín Barney Caldas 

Arquitecto de la Universidad de los Andes con maestría en historia de la Universidad del Valle. Ha sido docente en Univalle y la San Buenaventura y la Javeriana de Cali, y continua siéndolo en el Taller Internacional de Cartagena, de los Andes, y en la Escuela de arquitectura y diseño, Isthmus, en Panamá. Miembro de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali y la Fundación Salmona. Escribe en Caliescribe.com desde 2011.


acertadamente busca mejorar la calidad de vida de los caleños, prohibiría en la ciudad los avisos en el espacio urbano público

Una nueva reglamentación, actualmente en proceso y que acertadamente busca mejorar la calidad de vida de los caleños, prohibiría en la ciudad los avisos en el espacio urbano público. Ya sean pasacalles o pendones sobre las fachadas de las casas, o en los antejardines, separadores viales, árboles y zonas verdes, y apenas se podrá instalar publicidad exterior visual, hasta de ocho metros cuadrados, en lotes aún sin construir, y poner afiches o carteles sólo en los lugares definidos por la Alcaldía Municipal. Igualmente busca reglamentar la variopinta y desordenada propaganda móvil en las principales calles la que llega a ser invasiva (El País, 13/07/2017).

Lamentablemente la primera en ignorar su propósito será la propia Administración pues, supuestamente, podrá comunicar sus programas y eventos especiales en los postes de la ciudad. Sumándose así al mal ejemplo de La Tertulia -nada menos que un museo de arte- en donde insisten en poner enormes vallas, permanentes pues no son los ligeros
y provisionales pendones usados en otras partes, tapando las dos terceras partes de la fachada lateral de uno de sus edificios y dañando su recubrimiento de piedra, cuya arquitectura evidentemente no les merece ningún aprecio y ni siquiera un mínimo respeto, pero tal parece que las normas correspondientes tampoco, lo que ya no es discutible.

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el Acuerdo N° 179 de 2006, del Concejo de Cali, Articulo 9ª, actualmente vigente, prohíbe la publicidad exterior en las edificaciones públicas

De nuevo hay que recordar que el Acuerdo N° 179 de 2006, del Concejo de Cali, Articulo 9ª, actualmente vigente, prohíbe la publicidad exterior en las edificaciones públicas, con excepción de los escenarios deportivos; el Artículo 10ª la prohíbe explícitamente en los inmuebles de interés patrimonial, y establece un área de influencia; el Artículo 8ª limita su dimensión a cuarenta y ocho metros cuadrados; y el Articulo 19ª Parágrafo 2ª ordena a las Autoridades proceder a removerla cuando está en un lugar prohibido y sin el cumplimiento de los requisitos establecidos para su
instalación; cosa que raramente realizan como se puede ver mirando para cualquier lado de la ciudad.

Y tampoco se entiende que se permita ubicar vallas en las casas o edificios que estén en vías que tengan como mínimo tres carriles, y una distancia mínima entre ellas de 160 metros, de 240 en la Avenida 6ª y en la Avenida Cañargordas, y de 300 cuando son pantallas de publicidad electrónica y con una altura máxima de 15, ignorando que causan no apenas contaminación visual en la ciudad y su paisaje natural de fondo, sino accidentes de tránsito y estrés en los peatones
como se ha comprobado en otras ciudades (Ivette Lira, en “Simebargo”, 29/04/2016). Lo acertado sería limitarlas a unos pocos sitios estratégicos y que además no sea “propaganda engañosa” como mucha suele ser.

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el Acuerdo N° 179 de 2006, del Concejo de Cali, Articulo 9ª, actualmente vigente, prohíbe la publicidad exterior en las edificaciones públicas

Pero desde luego lo que mas molesta la vista a los montes de Las Tres cruces, Cristo Rey y de La Bandera y a la cordillera, y a los Farallones, en los días en los que se ven,  no son tanto las vallas y antenas como los edificios que se han construido en la parte mas alta del piedemonte, que por lo demás causan problemas ambientales y de movilización ya que su empinado acceso dificulta caminar, que es a lo que apuntan las ciudades sostenibles. Es como si aquí no se mirara lo que hay que ver pese a que en términos de paisaje natural es aún mucho y muy bello. Pero, vaya y venga, la nueva reglamentación de la propaganda en el espacio urbano público es sin duda un paso adelante, pero mejorable por supuesto.

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