Los valores del reino

Por Héctor de los Ríos el Sáb, 29/07/2017 - 12:08pm
Edicion
327

P. Héctor De los Ríos L.

Vida nueva

17° domingo del tiempo ordinario

1Reyes 3, 5.7-12: «Pediste discernimiento»

Salmo 119(118): «¡Bendito tú, Señor! ¡Enséñame tus leyes!»

Romanos 8, 28-30: «Nos predestinó a ser imagen de su Hijo»

San Mateo 13, 44-52: «Vende todo lo que tiene y compra el campo»

Comentario:

En este texto Dios alaba a Salomón por su sabiduría. El Rey Salomón estaba necesitado y en apuros. Necesitaba muchas cosas de Dios. Y pide por las cosas correctas; los verdaderos valores de la vida: un corazón compasivo y sabiduría. Dios se lo concede y lo alaba.

El texto de S. Pablo es tan corto como rico. Pone énfasis en la iniciativa del amor de Dios por salvarnos desde el comienzo de nuestras vidas. Su amor es tan personal y concreto, que aun las cosas malas, aun el pecado, pueden volverse un bien, a condición que no nos desanimemos en nuestra búsqueda de Jesús.

Más parábolas sobre el Reino de Dios. La primera lo compara con un tesoro escondido. El que lo encuentra vende todo lo que tiene a fin de poseerlo. Queriendo decir que los valores del Reino son decisivos y absolutos, y relativizan todo lo demás. Queriendo decir que en caso de intereses conflictivos entre los valores del Reino y otros valores aparentes, debemos estar preparados para elegir el Reino y dejar lo demás.

La segunda parábola es similar. El Reino se compara a una piedra preciosa. Toda otra posesión se vende a fin de guardar esta única perla. Estas parábolas traen a la mente las palabras de Jesús: «Ninguno puede ser mi discípulo si no renuncia a todo lo que posee».

Y la tercera parábola -la pesca de peces buenos y malos- es, una vez más, sobre el misterio de la presencia del mal mezclado con el Reino a través de la historia. Una explicación de las últimas palabras del Evangelio: así como Jesús explicó el cristianismo de diferentes maneras, de acuerdo con su audiencia, así también nosotros deberíamos ser capaces de explicar nuestra fe a los demás, de una manera sencilla, especialmente a nuestros hijos y familia.

Algunas preguntas para pensar durante la semana:

1. ¿Cuáles son los valores y deseos de mi corazón?

2. ¿He renunciado a alguna cosa importante, en algún momento de mi vida, para ser fiel a los valores del Reino?

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