Probablemente

Por Benjamin Barne… el Sáb, 28/01/2017 - 4:20pm
Edicion
301

Por Benjamín Barney Caldas 

Arquitecto de la Universidad de los Andes con maestría en historia de la Universidad del Valle. Ha sido docente en Univalle y la San Buenaventura y la Javeriana de Cali, y continua siéndolo en el Taller Internacional de Cartagena, de los Andes, y en la Escuela de arquitectura y diseño, Isthmus, en Panamá. Miembro de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali y la Fundación Salmona. Escribe en Caliescribe.com desde 2011.


UberEn la cumbre de la Universidad de la Singularidad en Berlín, en Abril de 2016 (Héctor Arango, Eje21, 10/01/2017) quedó en claro para Udo Gollub y Alejandro Guzmán Stein, como las compañías tecnológicas ya fabrican computadoras con ruedas, que pronto los carros eléctricos y autónomos serán lo convencional, que habrá menos accidentes y el seguro será más barato o desaparecerá. Muchos no querrán volver a tener carro y llamarán por teléfono celular a compañías como Uber que los llevarán a su destino donde no tendrán que estacionar y solo pagar por la distancia recorrida.

Las ciudades cambiarán porque se necesitarán menos automóviles, serán menos ruidosas porque todos serán eléctricos y se podrá transformar las áreas de estacionamiento en parques Y si se puede trabajar mientras se viaja [como en el tren] las personas podrán vivir más lejos de las ciudades No se necesitarán tantos garajes si menos personas tienen autos, así que vivir en las ciudades podría ser más atractivo debido a que la gente le gusta estar con otra gente.

Vehículos eléctricos

La producción de energía solar ha estado en una increíble curva exponencial por 30 años, y en 2016 fue instalada más energía solar que energía fósil, pero sólo ahora se puede ver el impacto pues la electricidad será mucho mas limpia y barata, y con ella viene la posibilidad de agua abundante y barata mediante su desalinización. Y en unos años el 20% de todo lo que se produce será impreso en 3D.

Los campus universitarios quedaran reducidos a laboratorios de prueba e investigación y desarrollo de casos y técnicas [y ojalá para conferencias y otros eventos donde poderse encontrar], siendo la instrucción dada por internet y videoconferencias. Los exámenes también serán hechos desde y hacia sitios remotos y habrá aplicaciones que detectarán si la persona "sabe" o esta copiando o memorizando. Habrá mas personas con educación técnica o especializada.

La justicia contará con aplicaciones que podrán decir si usted miente por sus expresiones faciales, y en un debate político se podrá inferir si los políticos están diciendo la verdad. El “bitcoin” se convertirán en uso normal y podrá incluso convertirse en la reserva de las diferentes monedas del mundo. El dinero en papel desaparecerá y toda transacción será electrónica.

“Lo único que podría detener esta evolución es la aniquilación de la raza humana por unos pocos necios con poder y sin educación". Así terminan Goluba y Guzmán, sus anotaciones, y hay que preguntarse con Yuval Noah Harai: “¿Qué le ocurrirá a la sociedad, a la política y a la vida cotidiana cuando algoritmos no conscientes pero muy inteligentes nos conozcan mejor que nosotros mismos” (Homo Deus, 2016), y el problema básico es que, como lo dice Zygmunt Bauman (Tiempos Líquidos, 2007, p. 121)  “las ciudades son espacios donde los extraños viven y conviven en estrecha proximidad”.

En contravía de las conclusiones de la cumbre de Berlín, en Colombia los carros son todavía un símbolo de status social y entre más grandes mejor, y en Cali con frecuencia van con su equipo de “ruido” a todo volumen como si el ruido de sus calles no bastara; los parqueaderos públicos son escasos o los van a construir como en la plaza de toros en lugar de conservarlo como parque; las universidades hacen más edificios; el tren se abandonó cuando se recuperaba en todo el mundo; y aunque ya se sabe que muchos políticos siempre están mintiendo, se los sigue eligiendo.

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