Esperar el futuro mejorando el presente

Por Héctor de los Ríos el Sáb, 27/05/2017 - 9:58am
Edicion
318

P. Héctor De los Ríos L.

Vida nueva

Ascensión del señor

Hechos  1, 1-11: «Lo vieron levantarse»

Salmo 47(46): «Dios asciende entre aclamaciones»

Efesios  1,17-23: «Lo sentó a su derecha en el cielo»

San Mateo  28,16-20: «Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra»

El tiempo de Resurrección termina con la Ascensión y Pentecostés; estos tres acontecimientos expresan el mismo misterio cristiano. Por lo tanto esta primera lectura de los Hechos no sólo da cuenta del hecho de la Ascensión, sino de toda la actividad pascual de Cristo entre los discípulos. Pongan atención a las últimas palabras: «¿Por qué se quedan ahí parados mirando al cielo?». La Ascensión no es una llamada a la evasión, sino a trabajar por el Reino.

El salmo 47(46) no puede ser más adecuado para hoy. Invita a los pueblos a batir palmas porque «Dios asciende entre aclamaciones, el Señor, al son de trompetas». El salmista lo decía de Yahvé, con ocasión de alguna victoria. Nosotros, después de la Pascua, del Señor, lo cantamos con entusiasmo confesando nuestra fe en la victoria de Cristo Jesús.

Lo que San Pablo está diciendo hoy, en su mensaje a los Efesios, es que la Ascensión es la última etapa de la glorificación de Cristo después de su muerte. La Ascensión es también un símbolo de Jesús que se establece para siempre como Señor de toda creatura. Pero una vez más, su señorío no es a la manera del mundo, sino a la manera de un liberador confiable.

En el momento de su Ascensión Jesús no sólo habló sobre el cielo y la vida futura, y de seguirlo a él al cielo después de la muerte. Jesús habló igualmente sobre la tierra y sobre la responsabilidad de todo discípulo de llevar el Reino de los cielos a este mundo.

La gloria de la Ascensión al cielo es una llamada para todos, pero como última etapa de una vida vivida de acuerdo con esta llamada. El cielo de cada hombre se prepara y de alguna manera se anticipa en este mundo. Esto es lo que quiere decir la predicación y promoción del Evangelio del Reino, aquí y ahora.

No debe entonces sorprendernos que el acontecimiento de la Ascensión del Señor sea también el acontecimiento del comienzo de la misión de la Iglesia en el mundo entero: «Vayan y hagan discípulos en todas las naciones»... y así en adelante. Algunos discípulos deseaban seguir contemplando a Jesús en el cielo, pero Jesús los envía de vuelta a trabajar por el bien de los demás. En el cristianismo, contemplación y oración, apostolado y compromiso, van siempre juntos.

Algunas preguntas para pensar durante la semana

1. ¿Miro a la religión como una evasión para momentos difíciles, o como un servicio a los demás?

2. ¿Encuentro que en mi vida cristiana hay elementos de amistad con Dios y oración, junto con elementos de servicio y apostolado?

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