El servicio pastoral del Papa

Por Héctor de los Ríos el Sáb, 26/08/2017 - 1:08am
Edicion
331

P. Héctor De los Ríos L.

Vida nueva

21° Domingo del tiempo ordinario

Isaías 22,19-23: «Colgaré de su hombro la llave del palacio de David»

Salmo 138 (137): «Daré gracias a tu nombre por tu misericordia y tu lealtad»

Romanos 11,33-36: «El es origen, guía y meta del universo».

San Mateo 16,13-20: «Tú eres Pedro y te daré las llaves del Reino de los cielos».

En el texto de Isaías Dios nombra un nuevo administrador para el palacio del reino de Israel. Le da plenos poderes, pero él debe gobernar como un padre. ¿Qué aprendemos de este acontecimiento simbólico? El poder y la autoridad son una delegación de Dios; son un factor de la providencia de Dios en la historia. El poder y la autoridad deben dar cuenta a Dios; deben ser usados paternalmente.

Dios es señor de la historia, pero la historia a menudo nos desconcierta. No la entendemos. No vemos fácilmente en ella la voluntad y el amor de Dios. En este profundo texto, S. Pablo está diciendo que el dominio de Dios sobre el mundo y la historia es sabio, amoroso y para el bien. Pero según sus propios términos y caminos; por eso nunca entenderemos completamente. Por lo tanto, desde nuestro punto de vista, el proceso de la historia y el mundo permanecen para nosotros misteriosos.

El Evangelio de este Domingo había estado previsto por Isaías en la primera lectura de hoy. Pedro es nombrado por Jesús cabeza de la naciente Iglesia. Delegado por Cristo, tiene plenos poderes pastorales, a ser transmitidos a sus sucesores, los Papas.

Como «administrador» de Dios, el poder y autoridad espiritual del Papa es sobre todo paternal y misericordiosa. De modo misterioso, Cristo gobierna a su pueblo por medio de personas frágiles; su gobierno pastoral no es siempre perfecto, pero puesto que el Espíritu de Cristo es el real gobernante de la Iglesia, la Iglesia permanece substancialmente fiel al Reino de Dios, hasta el fin de los tiempos: «Los poderes del infierno no prevalecerán contra ti». Y el sucesor de Pedro, el Papa, es la roca de esta fidelidad. El Pedro actual es el Papa Francisco.

En último término, el Papa es la garantía de todo esto, asistido por el Espíritu de Cristo. Si él no existiera, a la larga la seguridad de nuestra fe y la unidad de nuestra  Iglesia se desmoronarían. Por lo tanto, aunque viva muy lejos, el Papa es la última roca e inspiración de nuestro cristianismo.

Algunas preguntas para pensar durante la semana

1. ¿En qué términos me relaciono personalmente con el Papa?

2. ¿Por qué no puede haber verdadero cristianismo sin la Iglesia?

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