Plan económico de largo plazo para el desarrollo industrial

Por Mario Germán F… el Sáb, 22/07/2017 - 7:35am
Edicion
326

Mario Germán Fernández de Soto

La situación de la producción industrial en Colombia y específicamente en el Valle del Cauca es preocupante. Es claro que ya este sector dejó de ser hace rato el motor que mueve la economía en el país, pero es nuestra economía real. Es más, en el 2016, Colombia terminó con un bajo crecimiento de su industria, apenas bordeando el 2% Y para el 2017, las cifras no son muy alentadoras. Se estima, incluso, que el crecimiento podría ser menor al del año anterior.

Razón tiene la Asociación Nacional de Instituciones Financieras, ANIF, que en febrero pasado, nos mostró los dos primeros meses del año con una caída de 3,2%, en la producción industrial. Y a esto se suma el pronunciamiento de la Asociación Nacional de Industriales, ANDI. Según este gremio, para el primer semestre de 2017 se evidencia una notable reducción en el crecimiento, pero hay esperanzas para que el segundo semestre, el ajuste haya terminado y se arranque un nuevo crecimiento, afectado por el año electoral del 2018 y la polarización política derivada del proceso de paz, que no se asumió como una política de estado, si no de gobierno y la implementación constitucional, legal y reglamentaria.

Y llama la atención del gobierno acerca de los riesgos de una recesión económica ante la falta de demanda de la industria, además de una tasa de cambio elevada, el alza inusitada en las materias primas, el costo nuevo del magisterio  y los efectos del paro cívico de Buenaventura que golpeó fuertemente la economía del Valle del Cauca y el país. De acuerdo con el Boletín Económico Regional, BER, del Banco de la República, en el primer semestre enero-junio de 2017, nuestra región registró la menor expansión industrial de los últimos años y en relación con la oferta, se sintió el descenso de la demanda interna, como lo señalaron los indicadores sobre la caída en la confianza del consumidor y el consumo de los hogares. Los principales problemas para la industria fueron, entonces, la tasa de cambio, con el 36,2 por ciento, seguida por la falta de demanda (26 por ciento) y los costos de las materias primas (25,1 por ciento).

Sin embargo, estoy convencido de que uno de los factores que más incide en la baja producción industrial, es la falta de competitividad, área que se debe apoyar, con recursos, tecnología  e incentivos estatales. Pero no se debe olvidar los efectos del contrabando y  la importación desmedida y sin ninguna salvaguarda arancelaria  de productos textiles, confecciones, calzado, marroquinería, partes para computadores, industria metalmecánica y automotriz, provenientes, especialmente, de la China.

Los orientales, con un crecimiento anual del 9% en su economía y exportaciones por casi 15.000 millones de dólares hacia Colombia, manufacturan gracias a planes nacionales industriales, con bajísimos costos, sueldos paupérrimos, apoyo subsidiado del estado y bajísima inversión de sus materiales de producción, todo lo cual les permite, por ejemplo, poner en el mercado zapatos a 5 mil pesos y artículos de cuero a precio de huevo.

Por eso, hoy es más necesario proteger la industria nacional que tenga:

PLAN ECONOMICO DE LARGO PLAZO PARA EL DESARROLLO INDUSTRIAL, con incentivos a los exportadores

UNA REFORMA TRIBUTARIA ESTRUCTURAL, que deje al sector industrial , con una tasa impositiva global,media frente a los países desarrollados del mundo.

EN EL PLAN NACIONAL DE DESARROLLO 2018 – 2022, orientar a los Municipios para incentivar el crecimiento industrial , con la exoneración de impuestos a cambio de generar empleos, como ya lo están haciendo Candelaria, Florida, Pradera y Palmira. Abramos los ojos, ante la invasión de los chinos

twitter, instagram y Facebook: @fernandezDsoto.

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