El fracking atenta contra la vida natural, social y económica

Por Luz Betty Jime… el Sáb, 21/10/2017 - 10:45am
Edicion
339

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.


La fracturación hidráulica más conocida como “fracking” será utilizada en Colombia para la obtención de petróleo o gas, con lo cual se pretende triplicar las reservas posibles que posee el país. En este sentido se afirma por parte de ECOPETROL que existen al menos cinco mil millones de barriles de petróleo en los denominados yacimientos no convencionales a la espera de ser extraídos del subsuelo utilizando para ello dicha tecnología que permitirá incrementar la producción de hidrocarburos por un tiempo de 6,5 años a 11 años según estimativos iniciales de técnicos en la materia.

Por su parte algunos especialistas en estos temas y diversos sectores sociales y ambientalistas que habitan en aquellas zonas en donde tendría lugar la explotación petrolera, consideran que con la aplicación del fracking se correría el riesgo de causar graves daños al medio natural, afectándose por ejemplo las fuentes hídricas que se utilizan en la agricultura, piscicultura y el abastecimiento del agua para los acueductos veredales, regionales y de los centros urbanos aledaños.

No obstante lo anterior, desde las instancias del gobierno y de ECOPETROL se afirma que la explotación se puede realizar atendiendo con rigor científico y técnico los protocolos de que se dispone para tal efecto y con los cuales se podrá evitar cualquier alteración en el medio ambiente y perjuicio a la comunidad vecina. Por supuesto que dicha afirmación habrá que recibirla con beneficio de inventario, ya que la argumentación que se esgrime para justificar la citada tecnología no busca más que obtener determinados propósitos económicos y políticos, en tanto que debe imponerse la práctica dirigida a conservar y transformar el medio natural de manera concomitante con la posibilidad de explotar los recursos naturales sin ocasionar daños al hábitat del género humano, de las clases y sectores sociales que son objeto de la explotación socio económica y sobre los cuales se descarga el costo de los daños ambientales causados por la gestión rapaz de los monopolios capitalistas y las transnacionales a las que se encuentra asociado el Estado colombiano.

En este caso los resultados parciales en materia científica y técnica no son suficientes para resolver otros aspectos, que en tratándose de la aplicación del fracking fueron prohibidos expresamente en varios países de Europa y en algunos Estados de USA, más aun cuando en nuestro caso se conoce muy poco sobre los muchos problemas que deben resolverse previamente en las circunstancias concretas de nuestro país.

La actual presidencia de ECOPETROL y el ministro de Minas insisten en la necesidad de extraer el crudo cuando antes para de esta manera garantizar la autosuficiencia petrolera en medio del descenso de los precios internacionales, ya que de no hacerlo se estarían desperdiciando las reservas que aún quedan en el subsuelo, afectándose de paso la economía nacional, además de que el país tendría que importar combustibles para atender la demanda interna con altos costos para el presupuesto nacional.

Resulta por lo demás paradójico que las clases dirigentes hayan invertido cuantiosas sumas en dólares para la construcción de una nueva refinería en Cartagena a sabiendas de que se reducirían las reservas petroleras extraídas con los métodos convencionales. Lo inaceptable de todo esto es que se diga que el país tendrá que continuar extrayendo el petróleo mediante el fracking, aunque con ello se cause un grave daño al medio ambiente y a la población, pues de otra manera “no será posible pagar la educación, la salud y atender los subsidios de las próximas generaciones ni garantizar los empleos y la contratación oficial de los servicios”, que tan solo benefician a una porción de colombianos frente a la mayoría de los sectores de población que sufren las consecuencias de una política equivocada que se precia de defender el interés general, en medio de la corrupción tal como sucedió con REFICAR y de entregarle a las compañías extranjeras la producción y explotación de los recursos naturales (petróleo, gas, carbón, etc.), a cambio de recibir una participación ínfima de las ganancias obtenidas en tales circunstancias.

Y de ahí que la aplicación del fracking no podrá convertirse en la única alternativa para extraer el petróleo, cuando lo que hay que hacer es recuperar la industria para el país abriendo nuevos pozos en diversas zonas en donde se sabe que existen reservas del crudo sin explotar, al tiempo que se debe pensar desde el punto de vista macroeconómico en crear nuevas fuentes de ingresos para atender las necesidades económicas y sociales del pueblo colombiano y del funcionamiento del aparato estatal distintas de la denominada economía extractiva de la cual se conoce quienes son sus verdaderos beneficiarios y presuntos depredadores del medio ambiente natural, social y económico con que cuenta el país. 


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