Hijos de la luz por La Palabra

Por Héctor de los Ríos el Sáb, 21/01/2017 - 5:31am
Edicion
300

Vida Nueva

Evangelio : san Mateo 4, 12-23: “El pueblo que andaba en tinieblas vio la luz de un gran día…”

La liturgia de este domingo nos reta a superar las tinieblas y sumergirnos en la luz; a abrirnos a la escucha de la Palabra de Dios como misterio luminoso de salvación.

Verdad: La luz es una de las grandes necesidades del ser humano. Ella es seguridad, certeza, hace el camino fácil. Desde la primera página de la Escritura, la llegada de la luz es buena noticia, porque es liberación de las tinieblas, gozo de la presencia de Dios que lo trasforma, dando color a la vida. La luz se opone a las tinieblas, porque las hace evidentes, revela lo que no está en orden. Pablo se esfuerza por construir una comunidad cristiana en medio de las tinieblas del mundo pagano, y una forma de hacerla creíble es superando las divisiones entre sus miembros. Es, además, una forma de testimoniar a quién pertenece la comunidad y en nombre de quién se reúne.

La presencia de Jesús es el cumplimiento de las promesas de la antigua alianza, según las cuales la luz alumbraría no sólo a la comunidad de Israel, sino más allá, hasta rebasar los límites impuestos por las personas. Dios es luz y su luz abarca a todo el que esté bien dispuesto a abandonar las tinieblas de la ignorancia, del engaño, de la maldad, del pecado...

Cuando Cristo se hace presente en la vida de las personas, éstas experimentan un giro total en sus vidas. Él no sólo ilumina la existencia, sino que la orienta, cambia el modo de ejercer una profesión, amplía horizontes, da certeza aun en medio de las dudas y dificultades. Él convierte en luz a quien llama para que su salvación llegue hasta los confines de la tierra. Sintámonos orgullosos y felices de haber sido llamados a ser luz de Cristo.

Camino: ¿Estamos comprometidos en ser luz, gracia y paz para cuantos nos rodean?

Vida: Señor, cuando las tinieblas me rodean por todas partes y me confunden, infunde en mi corazón tu Espíritu para discernir la luz verdadera y caminar en tu presencia.

El Evangelio de san Mateo es el que nos acompañará a lo largo de este año litúrgico. El pasaje habla de la misión en Galilea y del tema central de la predicación de Jesús: La conversión= optar por Cristo y la cercanía del Reino de Dios = la realidad trascendente centrada en Dios y las relaciones nuevas a las que Jesús invita: amor al enemigo, confianza en Dios, renuncia a la violencia, entrega de vida. También san Mateo usa el símbolo de la luz siguiendo al profeta Isaías.

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