Papel de la ideología en la economía globalizada

Por Luz Betty Jime… el Sáb, 20/10/2018 - 1:46am
Edicion
391

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.


La ideología del capitalismo en tiempos de la globalización cumple con dos funciones principales: 1.- ) Servir de sustento ideológico y político del régimen y  justificar la dominación de los monopolios, la explotación económica del trabajo, la militarización de la economía, las guerras comerciales, el neo-colonialismo, y 2.- ) buscar la forma de desvirtuar todas aquellas concepciones distintas de sus dogmas en materia de economía política y de política económica, que consideran agotadas todas las vías del desarrollo capitalista, en tanto la sociedad reclama nuevas soluciones para sus problemas que deberían reflejarse en sus teorías económicas que esgrimen por doquier en medio de la lucha ideológica que hoy se libra en el mundo capitalista globalizado.

De acuerdo con las publicaciones de los teóricos del capitalismo, existen dos orientaciones fundamentales en el manejo de la actividad económica y política a saber: la denominada teoría Keynesiana y Neo-Keynesiana del capitalismo regulado y las corrientes clásica y neo-clásica de la libre competencia y del mercado capitalista. Para los primeros el motor del desarrollo económico es el Estado encargado de regular la producción y conseguir el equilibrio entre la demanda social y la oferta de bienes y servicios, además de garantizar el pleno empleo. Por su parte, los segundos consideran en general que el Estado tan solo debe intervenir en la economía para asignar los recursos para el desarrollo económico y conjurar las fallas del mercado cuando estas se presenten.

Los representantes de la economía regulada suelen defender las medidas de política económica que tienden a aumentar la inflación precedidas de un mayor gasto público que conduce a un aumento de los precios y del endeudamiento interno y externo del Estado sustentado en la emisión monetaria, aspectos estos considerados como factores necesarios e indispensables para el buen logro de la economía y estímulo del crecimiento y desarrollo en general.

Por el contrario, para los voceros de la libre empresa dichas políticas son generadoras de un mayor deterioro de la economía, aunque en la práctica guardan silencio frente al incremento del gasto militar que conduce a procesos inflacionarios. A su turno, sus contradictores son partidarios de realizar reformas sociales y ejecutar toda clase de obras públicas en alianza con los monopolios privados, en tanto que los seguidores de la libre empresa propenden por la implementación de políticas encaminadas a reducir los salarios y las prestaciones de los trabajadores, como una forma según se dice, de aliviar las cargas de los patronos y ayudarles a resolver sus dificultades.

En medio de la confrontación ideológica y política entre los partidarios de una u otra concepción, algunos otros ideólogos y dirigentes políticos adoptan una posición intermedia entre las dos teorías, al tratar de combinar los métodos y procedimientos de la economía regulada con los del libre cambio y de la iniciativa privada, lo que implica la existencia de compromisos a partir de los cuales el Estado debe obligarse a mantener determinados niveles de actividad económica y financiera con cargo a los recursos del presupuesto, amén de tomar todas las medidas necesarias para evitar las crisis de superproducción, financieras, crediticias, etc.

En medio de la crisis general que afronta el capitalismo de nuestro tiempo los neoliberales se ven obligados a reconocer los defectos y contradicciones del sistema e incluso a proponer la supresión de los monopolios o la puesta en marcha de una estricta regulación, para lo cual aconsejan acceder a otras formas de intervención del estado en la economía bajo la sombrilla de la intervención liberal, exigiendo además mayores inversiones de capital para atender la demanda económica que garantice la plena libertad de las relaciones comerciales bajo la protección de la propiedad privada detrás de la cual opera el gran capital financiero nacional e internacional.

Con todo y la aplicación de las teorías de la economía regulada o de la libre empresa, la experiencia práctica e histórica han demostrado su fracaso particularmente en América Latina y especialmente en Colombia, en donde reinan la inequidad, la desigualdad social y el interés privado prevalece por encima del interés general, en tanto los monopolios que hoy abarcan buena parte de la actividad económica se fortalecen cada vez más al amparo de las políticas neoliberales, que apoyándose en la desregulación de la economía permiten que se explote económicamente el trabajo de millones de hombres y mujeres y se concentre la propiedad inmobiliaria, accionaria, sobre la tierra en manos del gran capital monopolista transnacional.


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