La obediencia por amor

Por Héctor de los Ríos el Sáb, 20/05/2017 - 2:55pm
Edicion
317

P. Héctor De los Ríos L.

Vida nueva

6° domingo de Pascua - A

Hechos 8,1-7: «Les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo»

Salmo 66(65): «Que se postre ante ti la tierra entera»

1Pedro 3,15-18: «Murió en la carne, pero volvió a la vida por el Espíritu»

San Juan 14,15-21: «Yo le pediré al Padre que os dé otro Defensor»

El don supremo de la Pascua es el Espíritu Santo. De ello trata liturgia de hoy. En esta lectura se nos habla de la evangelización del pueblo de Samaria, y de cómo era importante para la Iglesia que a su debido tiempo recibieran el Espíritu Santo. «Les impusieron las manos y recibieron el Espíritu Santo». Podemos ver aquí el origen del sacramento de la Confirmación.

En este texto S. Pedro nos advierte que debemos estar siempre listos para dar cuenta de nuestra esperanza. Por supuesto que la razón de nuestra esperanza cristiana es Jesucristo, pero debemos ir más allá: es Jesucristo viviendo en nosotros por su Espíritu Santo, siempre actuando para mantener y aumentar nuestra esperanza.

El Evangelio trata de la promesa del Espíritu Santo hecha por Jesús a sus discípulos, como la manera de quedarse con ellos después de la ascensión. Algunos puntos importantes sobre esta promesa:

a) para recibir el don del Espíritu Santo con efectividad debemos amar a Jesús; amar a Jesús no es un sentimiento, sino es cumplir sus mandamientos, actuando de acuerdo a su modelo. Cuando hacemos esto, el Espíritu de Dios crece en nosotros.

b) recibir el Espíritu Santo y llevar una vida de acuerdo con el Espíritu es tan importante, que Jesús resucitado retiró su presencia física y volvió al Padre, para podernos enviar su Espíritu.

c) el Espíritu Santo es la presencia de Dios en nosotros. Es Jesús trabajándonos y salvándonos «a distancia»; es «el dedo de Dios» que transforma el mundo y promueve el Reino.

d) por lo tanto el Espíritu Santo es idéntico al Espíritu de Jesús, que es el Espíritu que hemos recibido. No hay varios "espíritus santos": uno en la Trinidad, otro en Jesús, otro en nosotros, sino un único Espíritu Santo que compartimos con Jesús.

Algunas preguntas para pensar durante la semana

1. ¿Pienso suficientemente que Dios vive en mí por el Espíritu Santo?

2. De acuerdo con las enseñanzas de este domingo, ¿qué significa realmente tener devoción al Espíritu Santo?

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