El aterrizaje de Duván Zapata en el América de Cali: sueño cumplido

Por Redaccion el Mié, 20/03/2019 - 8:12am
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Armando Sánchez es uno de los técnicos que dirigió a Duván Zapata, expresa una gran satisfacción por la actualidad del delantero caleño: “Duván hizo un gran proceso y hoy vemos los resultados, una cosa que nos alegra mucho. Siempre se caracterizó por su físico, impresionaba por su buena talla, a pesar de eso era un jugador fuerte con una buena condición y aquí mejoró mucho, era muy muchacho carismático que se hacía querer, se le mejoraron algunas deficiencias técnicas y tácticas, su desarrollo motriz y aprendió a trabajar en el terreno de juego. En este momento nos queda la satisfacción de verlo triunfar”.

“Con lo que está mostrando Duván se nota su calidad de persona y de profesional, creo que nunca se daría una mala noticia de su comportamiento, le deseo que siga triunfando. Por su condición y características puede estar en cualquier equipo, porque un goleador cabe en cualquier parte”, comenta.

Róbinson Zapata y Johnnier Montaño están entre los jóvenes que también dirigió Sánchez en el América, en momentos en que la cantera roja era una de las mejores del país, hacia 2008.

El preparador físico de uno de los equipos de inferiores de América en esa época, Mauricio Ortiz, recuerda que “llegó a la categoría preinfantil con el profesor Luis Eduardo Gómez, era un jugador con una gran estructura física, descoordinado, en ocasiones a motor, porque para poder manejar su estatura a esa edad era bastante complejo, con él se hizo un trabajo específico en la parte motriz que con el paso del tiempo le fue ayudando en su desempeño deportivo. También estaba Cristian Nazarit, nacido en el año 90; eran jugadores de gran estructura, que llegaron de 13 años y en el segundo gran estirón desde el punto de vista del crecimiento y desarrollo, por lo que había que hacerles una reactivación motora”.

“Lo primero que marcaba la diferencia era la estructura, porque el niño a esa edad sobresalía entre todos, así no fuera muy dúctil con la pelota como uno quisiese, pero como delantero trabajándolo podía dar mucho. Él hizo todo el proceso desde la preinfantil hasta la profesional, cuando existía la norma del Sub 20 en el campo, al mando del profesor Diego Édison Umaña”, agrega Ortiz.

“Fue el papá el que lo llevó a las pruebas masivas, él entrenaba en una cancha de Ciudad Córdoba, pero no pertenecía a ninguna escuela”, agregó Mauricio. “En el tiempo que lo tuvimos se caracterizó por ser un muchacho muy callado y juicioso, nunca se vio en problemas”, acotó. 
Pese a que ha pasado más de una década desde entonces, el profesional tiene claras las cuentas de Zapata en la temporada 2004, cuando era preinfantil (13 años): Jugó 17 partidos, 515 minutos (esa categoría jugaba tiempos de 35 minutos) y convirtió 13 goles.

En la juvenil del América en 2007 fue dirigido por Juan Carlos Grueso, otro entrenador con experiencia al mando de futbolistas en formación, quien era secundado por ‘El Willy’ Rodríguez. 

“Realmente Duván empezó su proceso en divisiones menores de América, de muy buena condición siempre, un niño muy disciplinado, muy ordenado, se entrenaba bien y poco a poco fue asimilando el trabajo para llegar al equipo profesional. Hizo el proceso en los torneos de la Liga y la Selección Valle, debutó muy joven, delantero más de área con muy buena condición goleadora. En ese momento vi en él un jugador muy fuerte, siempre se ha mostrado rápido y con fortaleza, tanto en Argentina como en Europa lo ha demostrado”, dijo Grueso.

Grueso lo tuvo en el equipo de segunda división, cuando alternaba con Umaña el manejo del grupo de la Copa Postobón, ahora Copa Colombia. En 2008 conformó uno de los planteles que mejor fútbol desplegó, solo que, para variar, tenía al lado a delanteros de mayor recorrido como Adrián Ramos, Wilson Morelos, Humberto Osorio Botello, Víctor Cortés, José Moreno, Carlos Preciado y Wilmer Parra Cadena. Ese América fue campeón del torneo Finalización tras superar al Medellín en la final.

“Era un jugador rápido, fuerte, que le gustaba chocar, me alegra que haya llegado a ser un goleador neto, me o iba a llevar para Patriotas cuando él apenas era un juvenil, pero América no o prestó. En su condición técnica se trabajó bastante, siempre fue un jugador que le gustaba atropellar en el área, el profesor Otoniel Quintaba (q.e.p.d.) hizo trabajos con él y eso lo ayudó para que hoy esté fortalecido, era muy reservado y tranquilo, pero en la cancha fue cogiendo más tranquilidad para definir”, agregó Grueso.

“Se entrenaba con muchos deseos y eso se notaba también en los partidos, siempre está frente al arco, ataca muy bien la pelota tanto con la cabeza como con los pies, eso a va ser muy importante la Selección. De América se fue muy joven y hubo algún inconveniente con el dirigente que lo promovió. Era muy callado. En el Mundial de Rusia tuvo que haber estado, siempre hay que mirar el momento de los jugadores y le hizo mucha falta a la Selección, creo que en la Copa América lo veremos en toda su dimensión”.

Por el fútbol de Zapata, Grueso dice que encajaría muy bien en el Barcelona, porque también juega por un costado entrando hacia el centro del área.
La desaparecida norma de la Dimayor de incluir un menor de 18 años por mínimo 5 minutos permitió ver el nacimiento de ese artillero en ciernes. En toda su presencia con los ‘diablos’ alcanzó a estar en 65 compromisos, convirtiendo en 9 ocasiones, pero lo destacable es que casi siempre debía salir muy rápido de la cancha para que entrara un delantero de mayor experiencia.

Por ello, para él, hacer todo el proceso en el América de Cali fue la consumación de un gran sueño, sin imaginarse que el destino le tenía preparado un mejor porvenir en el ‘Viejo Continente’, con un previo paso por Argentina.

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