Dios es misericordioso con todos

Por Héctor de los Ríos el Sáb, 19/08/2017 - 1:36pm
Edicion
330

P. Héctor De los Ríos L.

Vida nueva

20° domingo del tiempo ordinario

Lecturas:

Isaías 56,1.6-7: «A los extranjeros los traeré a mi monte santo»

Salmo 67 (66): «Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben»

Romanos 11,13-15.29-32: «Los dones y la llamada de Dios son irrevocables para Israel».

San Mateo 15,21-.28: «Mujer, qué grande es tu fe».

Comentario:

La liturgia de hoy pone énfasis en la misericordia de Dios con los no cristianos y sus caminos de salvación. Isaías, por ejemplo, dice que el pagano que sigue su buena conciencia y se entrega a Dios de acuerdo con ella, será llevado, al fin, a un encuentro con el verdadero Dios.

San Pablo también pone énfasis en la misericordia universal de Dios y su voluntad de salvar a todos. Esta idea aparece cuando compara la situación de judíos y gentiles con respecto a Dios. Primero, los gentiles eran ajenos a Dios, y Dios los llamó para hacerlos parte de su Pueblo. Luego, después dé Cristo, los judíos se apartaron, pero a la larga, por la misericordia de Dios, quedarán reintegrados a su pueblo.

Este episodio evangélico de Cristo y la mujer cananea es desconcertante:

Del Evangelio destacamos lo siguiente:

a) Jesús se encuentra con la petición de una mujer cananea. Se rehúsa ayudarla. ¿Por qué? Jesús siguió un criterio en su evangelización: aunque vino para todos y el bien de todos, incluidos los cananeos, dio preferencia, durante la etapa apostólica de su vida mortal, al pueblo de Israel. Al hacer así siguió la preferencia de Dios por su pueblo escogido en el Antiguo Testamento, y el plan de Dios de hacer una Nueva Alianza con todos, comenzando por el pueblo escogido. En las palabras de Jesús: «Sólo fui enviado a las ovejas extraviadas de la casa de Israel». Porque después de él, la Iglesia apostólica sería enviada a todos.

b) ante la fiel y humilde insistencia de la mujer, Jesús acepta. Se aparta de su criterio y plan de acción. ¿Por qué? Por sobre todo Jesús es misericordioso. Por otra parte es extremadamente sensible a la fe y a la humildad. Y su misericordia rebasa sus criterios, a pesar de lo sensato que éstos fueran.

Así como la misericordia de Cristo era la suprema regla en su apostolado, de igual modo en la Iglesia los Pastores y evangelizadores deberían tener siempre esto presente.

Algunas preguntas para pensar durante la semana

1. ¿Me confío en ser un católico de nombre, o en mi fe y buenas obras?

2. ¿En qué pongo énfasis en mi catolicismo: en reglas o en la misericordia?

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