María nos da a Jesús

Por Héctor de los Ríos el Sáb, 17/12/2016 - 5:07am
Edicion
295

Por P. Héctor De los Rios L.

Vida Nueva

Cuarto domingo de adviento  (A)

Isaías. 7, 10-14: «la virgen está encinta y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emanuel»
Salmo 24(23): « Va a entrar el Rey de la Gloria»
Romanos. 1, 1-7: « Nacido, según lo humano, de la estirpe de David»

San Mateo 1, 18-25: «La virgen está encinta y dará a luz a un hijo que se llamará Emanuel» (cfr.Lc.2, 1-7)

El pueblo judío tenía muchos problemas de peligro de invasiones y guerras. Su jefe, Ajaz, tenía miedo y necesitaba un signo de Dios, para asegurarse de la voluntad de Dios de salvar al pueblo, de acuerdo con sus antiguas promesas. Dios salvará a su pueblo y le ofrecerá un signo, pero no de la manera que ellos esperan. El signo de la salvación de Dios será la Virgen María que da nacimiento a Jesús, el Dios misericordioso con nosotros. En esta profecía se rechaza la confianza en los planteos humanos, en las alianzas con los poderes y en la falsa astucia y sabiduría. Ante los problemas que se le plantean a Israel, Dios pide la solución de la fe.

En el mensaje a los Romanos San Pablo explica cuál es el corazón del Evangelio predicado por él mismo y ahora por la Iglesia. El Evangelio es la Buena Noticia del Hijo de Dios hecho hombre para salvarnos; y esta salvación llegará a término cuando nos levantemos de entre los muertos por el poder de Cristo. Conforme nos acercamos a la Navidad, nos acercamos al primer gran acontecimiento de este Evangelio. Pablo se reconoce deudor de este Jesús en su vocación de cristiano y de apóstol y los cristianos son objeto del amor de Dios al ocupar el puesto que correspondía a Israel en el nuevo orden de salvación.

Conforme nos acercamos a la Navidad, el Evangelio de hoy se centra en la Madre de Jesús, su concepción milagrosa por obra del Espíritu y su embarazo. Este es el misterio de la Virgen Santa que se hizo Madre, a fin de que el Hijo de Dios pudiera «habitar entre nosotros».

Con todo, y junto al misterio, el embarazo y nacimiento de Jesús fueron completamente humanos; Jesús se hizo realmente uno de nosotros.

Igualmente, es el misterio de la Maternidad de María: ella sufrió todas las contingencias y consecuencias de la condición humana: María es también una de nosotros. En el relato del texto de hoy, María se encuentra en una situación embarazosa. No había tenido ninguna intimidad con José, y sin embargo José y la demás gente del pueblo perciben que María está embarazada. ¿Qué había sucedido? El buen José no sabía qué pensar, y rehusaba aceptar que María hubiese hecho algo indebido. Así que decide irse.

En medio de esta crisis, José recibe la palabra de Dios por medio de un ángel. Dios le explica que no ha sucedido nada malo, que el hijo de María es obra del Espíritu, y que este niño ha de ser llamado Jesús (que significa Salvador) porque salvará al pueblo de sus pecados. Y José se queda con María todo el tiempo. Jesús queda inserto en la genealogía de David por intermedio de José. Al ser el esposo de María y darle un nombre, le daba también la ascendencia legal. Así Jesús, inserto en e! árbol de David, puede dar cumplimiento y plenitud a las promesas de Dios en el A. Testamento.

Este relato evangélico nos ofrece una clave más para entender el papel de María en la misión de Jesús: ella no es sólo su madre, sino que también comparte sus sufrimientos a través de Su vida, hasta la cruz.

Algunas preguntas para pensar durante la semana

1. ¿Qué tipo de relación tengo con la Virgen María?

2. ¿Me ayuda este relato evangélico a mejorar mi imagen de María?

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