¿Fin de un negocio?

Por Carlos José Holguín el Sáb, 17/06/2017 - 10:44am
Edicion
321

Por Carlos José Holguín

La expedición de la nueva ley  con la cual se reglamenta la utilización de las  fotomultas, no sé si sea el fin de un negocio o el premeditado fin de una medida que aunque coercitiva fue exitosa.

de paso gracias a su original y polémico Secretario el sheriff Hadad, hizo de este instrumento el azote de los cielos y argumentando aquello de que la letra con sangre entra

Las famosos fotomultas probablemente sea lo más recordado de la administración de Rodrigo Guerrero en cuanto a transito se refiere, que de paso gracias a su original y polémico Secretario el sheriff Hadad, hizo de este instrumento el azote de los cielos y argumentando aquello de que la letra con sangre entra, empezamos a respetar los semáforos,  los límites de velocidad y hasta el parqueo de los carros.

Todo ello desde el comienzo de la actual administración se vino al suelo, primero con el argumento de que detrás de las fotomultas había un negocio, luego con el de que para que los establecimientos de comercio  prosperaran y la generación de empleo no se viera afectada  había que permitir que la gente parqueara en donde le diera la gana.

Ahora aparece esta ley de demagógica iniciativa parlamentara, que buscando reglamentar lo que según algunos era un abuso y hasta un negocio, le quita la facultad a los alcaldes para poner las fotomultas en donde la autoridad de transito considere que debe de ponerse y lo somete a una autorización por parte del Ministerio de Transporte. Que tal, el manejo de transito esta descentralizado desde hace años, pero ahora para poner una cámara de estas, dependemos de los engorrosos y paquidérmicos tramites centralistas.

Adicionalmente a esta odiosa medida centralista que vendrá acompañada quien sabe de cuantos perendegues de esos que les fascina a los burócratas bogotanos para poder justificar su olímpico endiosamiento, se pone dentro de los nuevos requisitos la exigencia de colocar  avisos preventivos 500 mts antes de la cámara para que el sufrido ciudadano tenga tiempo suficiente de reducir la velocidad  y obviamente eludir la sanción, pero tan pronto pase la cámara reiniciar la violación. Esto dizque por el nuevo concepto de “seguridad vial” que es el propósito de la nueva normativa. Curioso concepto.

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También es cierto que desde sus inicios se ha dicho que detrás de las fotomultas hay un lucrativo negocio. Sería bueno saber,  ahora que según  la motivación de la ley se ha podido comprobar que esto es cierto

También es cierto que desde sus inicios se ha dicho que detrás de las fotomultas hay un lucrativo negocio. Sería bueno saber,  ahora que según  la motivación de la ley se ha podido comprobar que esto es cierto y que lo que se busca es precisamente acabar ese negocio, saber de quién fue el negocio al menos aquí en Cali, y cuánta plata se hicieron de manera supuestamente indebida, pues lo que falta ver ahora es si habrán concesionarios  interesados cuando su participación (por ley) se bajó del 60% al 10%,  ¿Será que aun así sigue siendo negocio?, o será que más bien con esto lo que terminara sucediendo es que no habrá ni quien las quiera instalar ni menos hacerle mantenimiento a unos costos que simplemente no dan, pues con seguridad el municipio no tendrá los recursos para poder asumir directamente este servicio.

Así las cosas me parece que la tan vanagloriada nueva ley más que una reivindicación de justicia ciudadana como la pretenden mostrar, es la forma de darle sepultura de tercera  a un instrumento de disciplina y orden ciudadano, que aunque duro, polémico y  rabiosamente detestable cuando somos pescados infraganti, había logrado,  antes de esta administración, disciplinar a los caleños en nuestra forma de conducir, elemento clave en la recuperación del orden y la cultura ciudadana.

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