Plan de ordenamiento Territorial

Por Juan Manuel Ga… el Sáb, 17/03/2018 - 5:30pm
Edicion
360

Juan Manuel Garcés O´Byrne


¿Por qué son tan importantes los Planes de Ordenamiento Territorial para Colombia?

“Considerar el futuro no como una cosa ya decidida y que, poco a poco, se descubre ante nosotros, sino como una cosa por hacer” (Gaston Berger)

“En el proceso de interdependencia todos nos hemos hecho vulnerables. Nuestras sociedades son sensibles a las decisiones que se toman en cualquier otra parte del mundo. La dinámica de la interdependencia podría entenderse mejor si pensáramos en un globo terráqueo no como un mapa de naciones, sino como un mapa meteorológico donde los sistemas actúan con independencia de las fronteras nacionales, y los frentes altos y bajos crean nuevas condiciones climáticas muy por delante de ellos”  (Soedjatmoko, ex-rector de la Universidad de las Naciones Unidas, Tokio)

En el mundo a la vez que está creciendo el número de países está disminuyendo el número de municipios, especialmente en Europa, continente en el cual muchos de éstos se están reagrupando para poder enfrentar el reto de la competitividad y la sostenibilidad dentro del nuevo marco de la globalización.

El conocido urbanista y planificador español Domingo Gómez Orea define el ordenamiento territorial como “la proyección espacial de las políticas sociales, culturales, ambientales y económicas de una sociedad”. Es difícil pensar el territorio por cuanto la dimensión territorial hace parte de los mecanismos de la representación, es constitutiva del espacio de la representación. ¿Cómo ver el azúcar fundido en el agua? Con Gómez Orea y con los intelectuales marxistas
el territorio se disuelve, se torna simple proyección espacial de las prácticas o políticas sociales; también, el territorio puede apropiarse completamente las políticas sociales aparentando darles su vida y su poder, como ocurre en diversas versiones de urbanistas y planificadores urbanos.

Lo Rural y lo Urbano

A primera vista el territorio, -a partir de la mirada de los historiadores-, se nos presenta como el resultado de una oposición, entre lo rural y lo urbano, entre el campo y la ciudad. La ciudad es lo que no es el campo, y el campo es lo que no es la ciudad. Para los historiadores del medioevo las ciudades surgen de los campos como por explosión o liberación, como descodificación de una nueva clase social, la de los mercaderes.

La dupla polar de lo rural y lo urbano está en el origen de gran cantidad de parejas dialécticas como barbarie/ civilización, atraso/progreso, naturaleza/cultura,
ignorancia/saber, etc., no exentas de connotaciones maniqueas.

Muchos historiadores y urbanistas han establecido una tipología de las ciudades acorde con las funciones que desarrollan para satisfacer un sistema de necesidades3, las cuales con el tiempo tienden a cambiar. Otros integran el poder y el campo circunvecino, que para la mayor parte de los anteriores tienden a permanecer en un estado de exterioridad inerte e indiferente; Fernand Braudel en Civilización Material y Capitalismo, por ejemplo, clasifica las ciudades del mediterráneo entre los siglos XVII y XIX, como ciudades abiertas, ciudades cerradas y ciudades bajo tutela.

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