De la política salarial

Por Luz Betty Jime… el Sáb, 16/12/2017 - 8:42am
Edicion
347

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.


El imperio de una realidad aparente e ilusoria lleva a los trabajadores en muchas ocasiones a dejarse seducir con las promesas de los gobernantes en relación con el mejoramiento de sus condiciones económicas y salariales que en general tan solo contribuyen a deformar la realidad en que viven. Dicho fenómeno cobra especial interés en momentos en que se discute el incremento que tendrá el salario mínimo para el próximo año.

Como es sabido, el aumento que se hace al salario mínimo en ningún caso corresponde a un incremento real de aquel en proporción con los precios de los artículos, bienes y servicios, sino con la recuperación parcial de la capacidad de compra de los trabajadores que siempre está por debajo de la canasta familiar.

Los gobernantes presentan la congelación de los salarios o sus pírricos incrementos como una medida necesaria para evitar la subida de los precios y de la inflación, lo cual poco o nada tiene que ver con la realidad tal como sucede en nuestro caso, en tanto que el incremento del salario únicamente afecta a los empleadores que ven disminuidas sus ganancias por el aumento de los costos laborales.

Así mismo la denominada política de estabilización de precios no deja de ser mas que una quimera pues el Estado no tiene la capacidad de contener las fuerzas espontáneas del mercado que elevan indiscriminadamente los precios de los productos, bienes y servicios en función de la ley de la oferta y de la demanda, como tampoco puede impedir que los monopolios impongan los precios de sus mercancías en medio de la lucha competitiva y de la cartelización que hoy se ha comenzado a destapar ante la opinión pública.

Igualmente la idea de congelar los precios propuesta por el gobierno a partir del 15 de diciembre hasta el 15 de enero del 2018, constituye una manera de engañar a los trabajadores ya que desde algunos meses antes los comerciantes incrementan los precios de sus mercancías que ofrecen en venta en la época de navidad.

Por otra parte se dice que con el aumento del salario mínimo los trabajadores tendrán más dinero en sus bolsillos para comprar más bienes y servicios, lo que conducirá a impulsar el crecimiento de la economía que a su vez permite un aumento en la producción y más empleo. Esta deducción aparentemente lógica y racional termina siendo incompleta y superficial pues se limita al examen circunstancial de una realidad económica que como la colombiana atraviesa por un proceso de desaceleración determinado entre otras causas por la caída de la demanda interna derivada de la pérdida de la capacidad de compra de los trabajadores y de amplios sectores sociales y medios de la población que padecen los rigores del empobrecimiento relativo y absoluto, la falta de oportunidades de trabajo y sobre los cuales se descarga el mayor peso de los impuestos, tasas y contribuciones.

Con todo, el incremento del salario mínimo es muy poco lo que contribuye a mejorar la situación económica y social de los trabajadores y menos aún si se impone la propuesta del aumento del salario mínimo diferencial por regiones, con lo cual se estaría nivelando por lo bajo el valor de la fuerza de trabajo asalariado, particularmente de los trabajadores del campo y de aquellas zonas deprimidas del país como la región pacífica por ejemplo.

En la medida en que se intensifica la crisis económica y política y aumenta la explotación económica del trabajo y la exclusión política de los ciudadanos, se hace más evidente la necesidad de materializar en acciones sociales y políticas las inmensas potencialidades del pueblo trabajador que hará que renazcan las posibilidades del cambio y la construcción de una nueva sociedad mas justa, equitativa e igualitaria con la cual hemos soñado los ciudadanos colombianos.


Veeduría Ciudadana por La Democracia y La Convivencia Social

El Control Ciudadano Sobre la Gestión Pública es Condición Indispensable para el Ejercicio de la Democracia y la Convivencia Social

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