La nueva visión de un pastor

Por Gerardo Zúñiga… el Sáb, 16/09/2017 - 5:00am
Edicion
334

Por Gerardo Zúñiga Sánchez

El mensaje que ha dejado el Santo Padre Francisco, debe inundar los corazones de los colombianos en el legado cristiano del amor , el respeto a la diferencia, la reconciliación y el perdón. Y es que la presencia del Papa, con maravillosa respuesta presencial en las ciudades colombianas que tuvieron ese privilegio, es ejemplo de sabiduría, humildad, desprendimiento y entrega a su misión evangelizadora, mediante un aporte decidido a la consolidación de la paz.

Por eso duele que en Santiago de Cali hayamos perdido la oportunidad de su visita, que hoy estaríamos disfrutando y comentando por doquier, como un alivio a las constantes inquietudes sociales que nos embargan en el día a día.

Y es que se vuelve imposible gobernar cuando no se tiene liderazgo, cualidad que no se alcanza sino se tiene conocimiento

Y pasa lo que tiene que pasar por esa ausencia de liderazgo que venimos arrastrando desde décadas a causa de ese preocupante divorcio que existe entre las aspiraciones de la mayoría de la población, el ejercicio de la política y del manejo de la primera autoridad del Municipio. Y es que se vuelve imposible gobernar cuando no se tiene liderazgo, cualidad que no se alcanza sino se tiene conocimiento, y para el caso de ejercer mandato en una ciudad como la nuestra, se debe tener plena información sobre la estructura, la problemática, la política, entendiéndose como tal el manejo de lo urbano y lo rural, con todas sus fortalezas y limitaciones.

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Limitaciones que está claro, tiene todavía nuestro Alcalde, lo que limita su capacidad de gobernar y de recibir apoyos necesarios de los equipos de trabajo que eligió para completar lo que debería ser una buena gobernabilidad. Si en su mayoría ellos adolecen de lo que le falta a su jefe ¿entonces qué podemos esperar? Que se presenta el atraso, la inoperancia y la frustración al ver una ciudad rezagada, contradictoria, desbordada, caótica, a la deriva y cada vez más alejada del nivel competitivo de ser una urbe moderna y viable.

Y mientras tanto quienes debían salir en primer lugar a ejercer su responsabilidad de control político, los concejales, no lo hace pues sus intereses priman sobre el de sus mandantes. Si los ciudadanos entendieran que la solución está primero en pensar la ciudad y en una participación activa con quienes viven y conocen las soluciones, podría haber alguna esperanza a pesar de la aberrante costumbre de comprar las conciencias ciudadanas importándoles un carajo lo programático y las buenas estrategias para lograr el bien común.

Como duele vernos así, cuando podríamos hacer mucho.

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