¿Y ustedes quién dicen que soy yo?

Por Héctor de los Ríos el Sáb, 15/09/2018 - 2:58pm
Edicion
386

Domingo 24 del tiempo ordinario

“Y USTEDES QUIEN DICEN QUE SOY YO?”

Evangelio: San Marcos 8,27-35.- “tú eres el Mesías”. (Pedro)

Pedagógicamente Jesús empieza su encuesta cuando inicia su camino hacia Jerusalén, donde va a encontrar su final: Pasión, Muerte y Resurrección. =>: Es el momento de las definiciones, de las decisiones, de las opciones profundas. ->: Se está con él y se compromete la vida con él, o se abandona el camino.

Además es necesario conocer lo que se dice de él en el ambiente:

... Que es Juan Bautista, que Elías, que uno de los profetas… ... Respuestas falsas como la primera, o que quedan a mitad de camino como las otras…

Jesús pregunta: «¿Quién dicen los hombres que soy yo?». Los Apóstoles responden relatando las diversas opiniones: -«Juan Bautista». - «Elías o uno de los profetas».

Cristo nos interroga hoy: «Ustedes, quién dicen que soy yo». Se dirige a cada uno de nosotros, con nuestro propio nombre; ... su mirada se clava en lo profundo de nuestro corazón. El no quiere una relación anónima, perdida en medio de la muchedumbre.

Esa relación está llena de contenidos concretos: qué ha hecho él por nosotros, qué hacemos nosotros por él. =>: Toda relación con una persona supone un conocimiento auténtico de esa persona.

Dios nos conoce bien. Como dicen los Salmos: «Tú me sondeas y me conoces, penetras mis pensamientos». El sabe de qué estamos hechos: Se acuerda de que somos barro. En la Palabra de Dios conocemos «lo que Dios es y lo que quiere él de nosotros». Esa Palabra de Dios, encontrando su presencia a todo lo largo de ella.

Cristo mismo nos lo enseñó cuando caminó con los discípulos de Emaús y les explicó las Escrituras en todo lo que se refería a él …

Frente a Dios no tenemos respuestas tomadas de otros; ... Dios quiere las nuestras, las que nos comprometen con Él. Por eso la pregunta directa de Jesús a sus discípulos era necesaria; era de esperar. «Ustedes ¿quién dicen que soy Yo?» Cuando Jesús interroga a sus discípulos sobre lo que piensan de él ya van a mitad del camino del ministerio público de Jesús. Lo han escuchado, han visto sus obras, han compartido su vida. Es momento de que se pronuncien. Su relación con Él no puede seguir siendo de incógnita.

El camino del seguimiento

La comprensión total del seguimiento de Jesús no se obtiene por la instrucción teórica, sino por el empeño práctico,... caminando con Él a lo largo del camino del servicio, de la Galilea a Jerusalén.

Quien insista en mantener la idea de Pedro, o sea, la del Mesías glorioso sin la cruz, no entenderá y no alcanzará a asumir el comportamiento del verdadero discípulo. Continuará siendo ciego, cambiando gente por árboles. Porque sin la cruz es imposible entender quién es Jesús y qué significa seguir a Jesús. El camino del seguimiento es el camino de la dedicación, del abandono, del servicio, de la disponibilidad, de la aceptación del dolor, sabiendo que habrá resurrección.

La cruz no es un accidente del recorrido, sino que forma parte del camino. Porque en el mundo, organizado a partir del egoísmo, el amor y el servicio pueden existir sólo crucificados. Quien da la vida en servicio por los demás, incomoda a los otros que viven prendidos de los privilegios, y sufre.

Que sepamos leer la significación de un momento en el contexto total de nuestra vida,... dentro de la comunidad de hermanos que se llama la Iglesia ... e incluso en el marco más amplio de toda la Humanidad.

Que tengamos la valentía de decirle al Señor lo que en una ocasión le dijo Pedro, el primer jefe de la Iglesia: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna».

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