La crisis social e institucional de Cali

Por Luz Betty Jime… el Sáb, 13/04/2019 - 9:00pm
Edicion
416

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.


 

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En tanto se agravan los problemas relacionados con la seguridad, la movilidad, el transporte público

La crisis general por la que atraviesa la ciudad de Cali se refleja de alguna manera en la forma como las clases gobernantes dirigen y administran los asuntos de la vida social e institucional de la municipalidad. En tanto se agravan los problemas relacionados con la seguridad, la movilidad, el transporte público, la situación de EMCALI, las ventas ambulantes con la ocupación del espacio público, el deterioro del medio ambiente, la prestación de los servicios públicos, etc.; desde las instancias de la administración municipal se les informa a los caleños que el gobierno está comprometido y dispuesto a resolver los problemas que los aquejan al tiempo que el alcalde y el Concejo Municipal invocan como alternativa de solución la manida consigna del “salvamento de EMCALI, el MIO, etc.”, cuando no es que se valen de estadísticas para manipular la opinión de los ciudadanos, tal como sucede con el supuesto mejoramiento de la seguridad, en una ciudad en donde cada vez mas, proliferan toda clase de delitos y contravenciones, hasta el punto de haberse convertido en una de las urbes mas peligrosas del país.

Ad portas de vencerse el mandato del alcalde Armitage y de los concejales, no existe en firme ningún proyecto serio en materia de movilidad y de tratamiento de las ventas ambulantes, ni la implementación de un nuevo y moderno sistema de semaforización, como tampoco se ha hecho lo suficiente para contener la minería ilegal en Los Farallones de Cali, mientras se aplazan varias obras viales después de haberse dispuesto de los recursos del presupuesto municipal en una serie de actividades ligadas con la contratación oficial y el aumento de la nómina paralela que opera con el beneplácito de la politiquería tradicional y de la rampante corrupción, denunciada recientemente por el Procurador general de la Nación.

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Si bien es cierto la administración de la ciudad requiere de una renovación total y de sus dirigentes

En medio del caos administrativo que reina en la ciudad destrozada por el abandono y el deterioro de su centro institucional, el aumento de la pobreza y el desempleo disfrazado de trabajo informal, a los caleños no se les garantizan sus derechos constitucionales a participar realmente en la solución de los problemas de la ciudad y simplemente con engaños se les imponen una serie de medidas administrativas que casi siempre van en contravía de sus intereses colectivos e individuales.

Si bien es cierto la administración de la ciudad requiere de una renovación total y de sus dirigentes a propósito de las próximas elecciones municipales y departamentales, es necesario que los ciudadanos conscientes de sus derechos y deberes no se dejen engañar con las promesas de los candidatos que ofrecen “ríos de leche y de miel” durante la campaña electoral, pero que una vez elegidos muestran su verdadera cara como representantes y defensores de intereses contrarios a los de la comunidad caleña, que en muchos casos se deja seducir con las palabras y los discursos grandilocuentes de los viejos y nuevos candidatos que practican la demagogia, el populismo y el sectarismo político para generar controversias inútiles y/o falsas expectativas en la conciencia de las gentes que en algunos casos optan por abstenerse de participar en la lucha política y electoral, o votan como se dice, “por el menos malo”, antes que asumir una actitud reflexiva que les permitan actuar por un verdadero cambio social enmarcado en un conjunto de reformas posibles de convertir en realidad, con el fin de superar la crisis en que hoy se encuentra la ciudad, en manos de una clase dirigente incapaz e interesada en hacer negocios urbanísticos, con los servicios públicos y de alta tecnología, continuar con el monopolio del transporte, la construcción de viviendas de interés social y prioritarias que atentan contra la dignidad de sus ocupantes, la mala calidad en la prestación de la educación y la salud, etc., que les garantizan inmensas ganancias con base en un falso progreso material fundado en ciertos cambios para que todo siga igual.


Veeduría Ciudadana por La Democracia y La Convivencia Social

El Control Ciudadano Sobre la Gestión Pública es Condición Indispensable para el Ejercicio de la Democracia y la Convivencia Social

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