Urbanismo bioclimático en Santiago de Cali

Por Carlos Alberto… el Sáb, 13/04/2019 - 6:32am
Edicion
416

Carlos Alberto Muñoz Cortés

Ingeniero industrial, consultor, ex profesor Universidad San Buenventura


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Las ciencias bioclimáticas -CB- ya participan en Colombia con el diseño de edificios, oficinas, colegios, iglesias, plantas industriales o condominios

A partir de esta entrega se empiezan a compartir algunas pautas básicas para el componente bioclimático de nuestras ciudades… su objetivo es lograr con-ciencia, la mejor relación posible entre ser humano, edificación, medio ambiente y energía.

“Los analfabetas del siglo XXI no serán los que no puedan leer y escribir, sino quienes no puedan aprender, desaprender y volver a aprender”: Alvin Toffler.

 “Cada época de la historia parece estar llamada a enfrentar un problema clave, un problema que obra como contenedor de todos, o de una gran parte […] Parece que hoy por hoy este papel está reservado a la ecología; atraviesa todos los campos del saber y de la acción: desde la ciencia hasta la filosofía, desde la política hasta la economía, de la ética a la religión… y se presenta particularmente como un problema que pone en duda la bondad del estilo de vida actual […]”.

Las ciencias bioclimáticas -CB- ya participan en Colombia con el diseño de edificios, oficinas, colegios, iglesias, plantas industriales o condominios que buscan una alta eficiencia energética (reducción del consumo y máximo aprovechamiento) a través de una adecuada adaptación constructiva a las condiciones del medio ambiente. Igual debe ocurrir con las ciudades.

El objetivo principal es aprovechar todas las condiciones naturales como la lluvia, el viento, la arborización o el mismo sol, para mejorar la sensación térmica, entendida esta como la impresión registrada por el cuerpo humano de acuerdo a la temperatura, velocidad del aire y humedad relativa, entre otros factores.

Las CB aplicadas a la climatización natural no solo resultan más económicas sino más saludables, minimizan el ausentismo laboral por enfermedades respiratorias, remueven físicamente agentes patógenos y su aplicación siempre será vista como una muestra más de Responsabilidad Social Ambiental.

Las CB diseñan, reflexionan y construyen a partir del respeto al entorno y al ecosistema, bien sea este natural o artificial, urbano o rural. Consideran el uso de lo construido, su materialidad, su geometría y su estética. Impulsan la reutilización del residuo, la eficiencia energética, el uso de las energías renovables y el cuidado del agua. Su principal objetivo es la salud y el bienestar del ser humano. Tienen en cuenta el análisis de ciclo de vida tanto de los materiales usados como de lo construido.

Los ecosistemas sobre los que se asientan las ciudades incluyen tanto a los organismos vivos como al medio ambiente abiótico, sus propiedades e interacciones. Se habla por tanto de ecosistemas urbanos que dependen de los combustibles fósiles y se habla de ciudades que deberían ser generadoras de bienestar y no de contaminación, en las cuales (por desconocimiento y/o falta de gestión) los combustibles fósiles reemplazan todavía al sol o al viento (o a la geotermia) como fuentes principales de energía. Viento y sol: dos componentes del clima con los que Cali cuenta todo el año.

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En un ecosistema natural existen dos componentes bióticos: aquellos capaces de captar la energía del sol y utilizarla para elaborar alimento mediante síntesis (a partir de sustancias inorgánicas), denominados componentes autotróficos. Por otro lado, están aquellos que degradan (asimilan y desintegran las sustancias orgánicas requeridas en los procesos vitales) llamados componentes heterotróficos, quienes emplean las sustancias elaboradas por los autótrofos. Si bien algunas áreas urbanas empiezan a incluir espacios verdes, el consumo de materia orgánica todavía excede por mucho a la producción de la misma. Es más, la materia orgánica es desechada, mezclada, contaminada y devuelta en forma de basura. Y aunque estos espacios tradicionalmente han sido heterotróficos (netamente consumidores), es ya la hora para que las urbes se acondicionen mediante la introducción de sistemas autotróficos y empiecen a producir algo de los insumos requeridos.

   El análisis del consumo energético y de agua, la generación y el manejo de los residuos sólidos, la correcta iluminación, y el uso de eco-tecnologías, como los postes solares, permiten una visión global hacia la mejora y el confort general, además de disminuir las pérdidas y el desperdicio de recursos...

 Este tipo de diseño urbano holístico, correctamente aplicado, puede llegar a economizar más del 70% de la energía a consumir en la ciudad (sin hablar del control, manejo y recolección de aguas lluvias) con tiempos cada vez más cortos para el retorno de la inversión.

“Cuando la única herramienta que se tiene es un martillo, todos los problemas empiezan a parecerse a un clavo”: Abraham Maslow.

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Parcial análisis de Sombras para el CAM

 

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