Renovando a Emcali

Por Luz Betty Jime… el Sáb, 13/01/2018 - 1:27pm
Edicion
351

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.


La palabra renovar alberga varios significados como el de hacer algo nuevo, restablecer o reanudar algo que se había interrumpido, sustituir una cosa vieja por una nueva, transformar una cosa, etc. Y aunque todas estas acepciones tienen un profundo contenido cuantitativo y cualitativo, en el caso de EMCALI no puede decirse que la renovación en palabras del alcalde Armitage y del gerente, tengan por objeto transformar la empresa a menos que se trate de preparar la eventual privatización de alguno de sus componentes con lo cual se estaría destruyendo su unidad económica, financiera y operativa.

Según declaraciones del gerente de EMCALI Gustavo Jaramillo ante los medios de comunicación, la renovación consistirá en la adquisición de 56 vehículos con un costo de $9.500 millones de pesos que saldrán de las arcas de la empresa que hoy atraviesa por una difícil situación económica y financiera.

No obstante el alcance de la citada estrategia, ésta va más allá de adquirir un nuevo parque automotor, ya que también se extiende a la renovación del personal que según se dice, cumplió con su ciclo laboral y por tanto deberá ser retirado de la empresa, lo que por supuesto implicará vincular nuevo personal, que sin duda alguna hace parte de la clientela política que se maneja en estos casos disfrazada de un “proceso estructurado y de transferencia del conocimiento”, tal como afirma el citado funcionario.

De otra parte la denominada renovación de EMCALI le apunta a dividir la empresa en sus diferentes componentes de servicios, a fin de facilitar lo que se conoce como el “plan estratégico 2018-2023 de EMCALI” que tendrá por objeto “salvar el componente de telecomunicaciones” que ha generado pérdidas por 100 mil millones de pesos a diciembre 31 de 2017, el cual será explotado con un nuevo criterio empresarial que genere rentabilidad económica sobre la base de la prestación de otros servicios eventualmente suministrados a través de una alianza público privada.

De toda esta futura renovación se beneficiarán quienes están al acecho de apropiarse del patrimonio público más importante de la ciudad y de los caleños, el cual se ha venido marchitando al igual que la empresa en manos de alcaldes y gerentes que conjuntamente con el gobierno nacional durante el tiempo de la intervención, no fueron capaces de fortalecer dicho patrimonio ni la propia empresa creando las condiciones para competir con otras empresas, tal como sucedió con el caso de las telecomunicaciones, cuando incluso existía la posibilidad de transformar a EMCALI en una gran empresa regional para la prestación de los servicios públicos a todo el sur occidente colombiano. En ningún caso se definió por parte de la Fiscalía y de los órganos de control la correspondiente responsabilidad penal, disciplinaria y fiscal por el deterioro económico y patrimonial que ha sufrido la empresa a través de todo este tiempo, además de que nunca se intentó demandar a la Nación por los daños y perjuicios causados con la intervención, de acuerdo con lo establecido en la ley de servicios públicos domiciliarios.

La renovación que se propone dista mucho de una verdadera solución para EMCALI y para la sostenibilidad de los servicios públicos a los caleños, a quienes finalmente se les trasladaran los costos de los planes y programas que poco o nada servirán para colocarla de nuevo en el sitial que se merece cuando ocupaba uno de los diez primeros puestos entre las empresas más prósperas del país.

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