¿Qué piensa la educación en la administración municipal?

Por Edward Murillo Tovar el Sáb, 12/08/2017 - 9:11pm
Edicion
329

Edward Murillo Tovar - Gerente Quality Intelligence Quotient Investigaciones Educativas y Científicas S.A.S. - Docente, maestrante en Administración de empresas e Ing. materiales, Ingeniero Químico Univalle e investigador en pedagogía y evaluación de Univalle

Francisco Yusty - Docente investigador grupo Saber Pro- Facultad de Derecho Universidad Libre - Magister en Educación: Desarrollo Humano


Cali tiene un atraso de 30 años en infraestructura educativa, para revertir dicha situación el Municipio pretende en el 2018  realizar inversiones por más de $250.000 millones

Cali tiene un atraso de 30 años en infraestructura educativa, para revertir dicha situación el Municipio pretende en el 2018  realizar inversiones por más de $250.000 millones en la construcción de nuevas instituciones educativas y mejorar las ya existentes; pero cuando hablamos de infraestructura educativa debemos conjugar dos elementos:

  • La estructura física
  • La estructura pedagógica

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La inversión en estructura física que piensa realizar la secretaría de educación de Cali la soportan sobre la siguiente afirmación: “genera mayor gusto por el estudio y propicia un ambiente escolar ideal”, este argumento suena razonable desde lo político, pero se nos antoja muy frágil desde lo pedagógico. La pertinencia de la infraestructura educativa debe ir de la mano de la pertinencia pedagógica. Ambos se complementan y en ningún caso pueden eclipsarse o anularse mutuamente. La adquisición de insumos, equipos e infraestructura educativa no puede invisibilizar los ecosistemas de aprendizaje, los cuales son variados y escapan, dicho sea de paso, a la lógica de la escuela tradicional tal cual la conocemos.

Es importante preguntarse ¿Quién piensa la educación en la administración municipal?

Un alumno se convierte en un número más, un dato estadístico que es impactado por una decisión administrativa de carácter público pero que está permeada por intenciones políticas. Seguramente en la línea del tiempo y en la mente colectiva permanecerán estas obras mientras las voces de los maestros, de los padres de familia y de todos aquellos que entienden que la educación es un catalizador del Desarrollo Sostenible se ignoran.

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Y la pregunta que se hacen los ciudadanos ¿La Secretaria de Educación habrá realizado su verdadero test presencial a los estudiantes, sobre calidad educativa? Si lo hacen las conclusiones serán más dramáticas que las de las Pruebas del Saber.

Y es que la educación transforma vidas tal y como lo afirma el documento de la UNESCO en su informe Educación 2030. Este documento hace manifiesta su intención de explicar la Educación como un agente del desarrollo sostenible y la ciudadanía mundial, su misión es asegurar que: “… todos los alumnos adquieran los conocimientos teóricos y prácticos necesarios para promover el desarrollo sostenible, entre otros, mediante la educación para el desarrollo sostenible y los estilos de vida sostenibles, los derechos humanos, la igualdad de género, la promoción de una cultura de paz y no violencia, la ciudadanía mundial y la valoración de la diversidad cultural y la contribución de la cultura al desarrollo sostenible.” Estos son propósitos humanísticos que para la UNESCO se apoyan en entornos de aprendizajes eficaces: “Construir y adecuar instalaciones educativas que tengan en cuenta las necesidades de los niños y las personas con discapacidad y las diferencias de género, y que ofrezcan entornos de aprendizaje seguros, no violentos, inclusivos y eficaces para todos”. Asi pues, el argumento de que una infraestructura educativa en buenas condiciones es suficiente para que los estudiantes despierten automáticamente su gusto por el estudio es equivocado y anacrónico, pero además quien lo emite no logra ver que la educación es un bien público y un derecho humano que no se reduce a un videobeam o un aula dotada de computadores, la educación es mucho, mucho más que esto. Mas allá del salón de clase existe un mundo por descubrir.

Después de dialogar con  maestros del sector oficial de diferentes instituciones educativas, donde se han realizado inversiones en estructura locativa se llega a la siguiente conclusión:

“La infraestructura motiva a la comunidad educativa para matricular los niños, pero no realizan adecuación de inmobiliario para aulas inteligentes, laboratorios sin equipos, baños incompletos, maestros sin sala de profesores y lo más crítico sin conectividad”.

Entonces cuando se exige calidad educativa y se clasifican los colegios de acuerdo al ISCE (índice sintético de calidad educativa), nos encontramos que no hay mejoras

Entonces cuando se exige calidad educativa y se clasifican los colegios de acuerdo al ISCE (índice sintético de calidad educativa), nos encontramos que no hay mejoras, que Cali no repunta, entonces es válido preguntarse ¿qué clase de educación es la que nuestros estudiantes necesitan? Pues bien, según los indicadores de educación promovidos por la UNESCO, es pertinente “Una educación de calidad que favorezca el pleno desarrollo de la personalidad humana y favorezca la tolerancia requiere de programas educativos culturalmente sensibles que hagan hincapié en el valor positivo del diálogo intercultural y de la diversidad y promuevan la creatividad”, es decir, se hacen necesarios legítimos ecosistemas de aprendizaje que transformen la pedagogía del ladrillo en la pedagogía del desarrollo humano. 

Así que esperamos que se invierta tanto a la estructura pedagógica como a la locativa pero de manera coordinada con la comunidad educativa, no procesos a ciegas que lo único que dejan son obras incompletas y niños sin la oportunidad de dar continuidad a su formación profesional.

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