Desarrollo, responsabilidad de todos

Por Nicolas Ramos Gómez el Sáb, 12/08/2017 - 1:11pm
Edicion
329

Ing. Nicolás Ramos G

comprendieron la necesidad de no desperdiciar nada y aprovechar todo

Los países con un PIB anual entre US$ 40.001 y US$ 85.380 (Informe Banco Mundial año 2010) Noruega, Suiza, Dinamarca, Suecia, Holanda, Finlandia, Alemania, entre otros, quienes conocieron las penalidades de dos guerras mundiales y la penuria del racionamiento, comprendieron la necesidad de no desperdiciar nada y aprovechar todo. A eso se agrega los inviernos con temperaturas bajo 0º y la necesidad de guardar comida para cuando la tierra nada produce. Ellos reciclan el 95% de lo que usan.  

Nosotros con un PIB US$ 5.510/año, según el mismo informe, desperdiciamos casi todo y poco lo que reciclamos. Igual en las ciudades tenemos un comportamiento vandálico con nuestro patrimonio urbano: ensuciar paredes, robar tapas de alcantarillas, redes telefónicas, luminarias, celulares, vehículos, etc., en fin todo lo que una bien organizada cadena de reducidores compra con perjuicio de nuestra calidad de vida.

Ante los evidentes problemas del cambio climático, desde el hogar y desde la escuela, se debe enseñar, que la riqueza no llueve del cielo, como el mana bíblico, la crea solo el trabajo responsable y el cuidado del patrimonio de todos, como es el amueblamiento urbano, las cuencas hidrográficas por citar dos ejemplos y evitar todo acto que pueda causar perjuicio a la naturaleza. Ello es también cuidar el sustento del futuro.

Superar el subdesarrollo, que algunos eufemísticamente califican de en vía de desarrollo, no se logra solo por la acción del Estado, es responsabilidad de todos nosotros, ya que todos somos el país y la naturaleza no distingue quien le hace daño, solo lo siente.   

No sigamos fincando nuestro crecimiento económico exportando el petróleo que se acabará en pocos años

Antes que sea tarde, debemos aprender a cuidar y reciclar, para que los recursos, que son finitos, alcancen para la creciente población y a su vez alejar el inevitable agotamiento de los recursos naturales renovables y no renovables. No sigamos fincando nuestro crecimiento económico exportando el petróleo que se acabará en pocos años, una mentira que será bien cara cuando tengamos que importarlo al doble del precio.

 Aprendamos de los países ricos, que lo son porque cuidan y ahorran y para lograr el desarrollo debemos dejar de ser depredadores de nuestra riqueza: cuidarla y no desperdiciar nada. En otras palabras debemos llegar a tener basura cero.

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