Inundaciones y cuencas hidrográficas

Por Nicolas Ramos Gómez el Sáb, 12/05/2018 - 3:13pm
Edicion
368

Ing. Nicolás Ramos G 

ferrocarril y otro las cuencas hidrográficas de nuestros siete ríos

Una especialidad de nuestro subdesarrollo es abandonar, en lugar de mejorar lo que funciona. Tenemos ejemplos por doquier y uno es el ferrocarril y otro las cuencas hidrográficas de nuestros siete ríos, abandono que sufre la ciudad con cualquier aguacero. Por los años de 1934/5 un fuerte verano redujo a menos de 350 lts/sgd los caudales del Río Cali y más de media ciudad se quedó sin agua. El Concejo Municipal en 1936 creó la Junta Pro-aguas para que acometiera la reforestación de las cuencas y así lograr el mayor equilibrio entre el invierno y el verano. En otras palabras, recuperar el bosque, el cual es indispensable en las fuertes pendientes de esas cuencas para que se comporte como “alcancía del agua”, es decir, que retenga el agua lluvia y prevenir así las grandes avenidas y las sequias en los veranos.  

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cada aguacero hay inundaciones por doquier

Esa gestión fue exitosa y en 1958 se dobló la capacidad de la Planta de San Antonio a 1500 lts./sgd. El Municipio es dueño del 85% de las cuencas, incluido el Parque de Los Farallones, pero un buen día EMCALI, por A o B razón, suspendió la Superintendencia Forestal y el cuerpo de guardabosques, que como en todos los bosques del mundo, los cuidan. Así el bosque recuperado en los años 50’s se tala, se invaden los  terrenos y lechos de ríos y quebradas y así en cada aguacero hay inundaciones por doquier.

O el Gobierno Municipal y EMCALI, responsable del suministro de agua y del alcantarillado, recuperan lo perdido, o con el cambio climático o calentamiento global, cada día más evidente, cuando llueva tendremos mayores inundaciones y seguiremos llorando los desastres.

Eufemísticamente se dice que somos países en vía de desarrollo, sería mejor calificar como países cangrejo, que andan para atrás. Bueno, también seguiremos improvisando soluciones a corto plazo por la falta de una verdadera Oficina de Planeación que piense la ciudad a 20/40 años. Sin esa planeación se incrementa día a día la hinchazón desordenada y caótica como crece la villa que fundara don Sebastián de Belalcázar. O mejor como diría el poeta: “a la vista de la absorta caravana”.         

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