Subsidios o generación de empleos formales

Por Moisés Banguer… el Sáb, 12/05/2018 - 10:55am
Edicion
368

Moisés Banguera Pinillo

Cuando yo era un buen estudiante de secundaria, perdido en las selvas del Pacifico sur de Colombia, llegando a la mayoría de edad con todo el vigor de la juventud, con la irresponsabilidad de no saber que me esperaba en el futuro. Fui entre otros un gran marxista - leninista, amigo de las tesis de la Unión Soviética, convencido de la revolución y antagónico de la prosperidad americana.

Las tesis del socialismo escritas en los libros de Karl Marx y Federico Engels me hacían sonrojar y a pesar de la poca documentación que existía por esa zona, me acuerdo que llegaban muchas revistas y yo consumía por montón los artículos escritos sobre la concepción de estado según Marx.

rico escuchar a un líder -  dictador decir que el estado debe proveer los bienes y servicios y que es responsabilidad del estado el desarrollo de la sociedad

Es muy rico escuchar a un líder -  dictador decir que el estado debe proveer los bienes y servicios y que es responsabilidad del estado el desarrollo de la sociedad, concebida como igualitaria pero medida bajo el trasero de la mediocridad y la pereza.

Con el paso del tiempo, pero sobre todo cuando entendí que para tomar decisiones era importante como lo decía el propio Marx leer al contrario y hacer entre varias versiones una evaluación objetiva, para tomar el rumbo personal, del tipo de sociedad y de la forma de estado que pretendemos.

En esa misma época, me di cuenta que el fracaso y el éxito personal o de un estado depende de una cadena de ensayos y errores, que deben asumirse como propios sin delegar en figuras abstractas que minimicen tu culpabilidad, pero que equivocadamente exaltan un endiosamente en ti que tarde o temprano te cobra la vida.

Fue así como deje de filosofar y caminar por la metafísica y aterrice en la praxis objetiva, que me ha permitido transitar de un mundo con valores pero sin oportunidades a un mundo con los mismos valores pero con logros, con trabajo, sacrificio y felicidad.

Ninguna sociedad puede ser desarrollada sin la provisión de bienes y servicios, que desde la antigüedad se proveen con el recaudo de tasas, tributos o impuestos cobrados al capital, ese capital viene de la generación de riqueza y la riqueza se genera cuando se poseen medios productivos.

Después de superar la era Keynesiana, luego la cepalina, después la neoliberal y ya anclados en una combinación de todas, donde la mayoría de estados entre ellos Colombia son conscientes que la generación de riqueza es la fuente de desarrollo a través de la defensa de la propiedad privada, el emprendimiento y los mercados de capitales. Teniendo en cuenta que debe existir en esa espiral una línea transversal que redistribuya la riqueza, con el objeto de disminuir la brecha entre ricos y pobres. Hoy no es entendible que un discurso que promueva el odio de clases, la estatización de los servicios, la expropiación disfrazada, la masificación de subsidios (pan para hoy, hambre mañana) mueva masas.

Lo mejor que le puede pasar a los pobres, es un gobierno que cree políticas que promuevan la generación profunda y sostenible de empleos formales, tanto urbanos como rurales; que aseguren el presente a través de salarios dignos, seguridad social y el futuro con una pensión. El cuento de entregar tierras y otros medios de producción para construir una masa de empresarios, no pasa de ser un sofisma. Para ser emprendedor y empresario se requiere mucho más que tener los medios de producción,  la formación y las ganas.

El futuro está en sacarle provecho a todos los medios de producción que tiene el país de manera sostenible

El futuro está en sacarle provecho a todos los medios de producción que tiene el país de manera sostenible. No debilitar los sectores que hoy son rentables y producen empleos y recursos, solo hay que hacerlos compatibles con el medio ambiente; expandir los 7.1 millones de hectáreas cultivadas a través de un matrimonio perfecto entre el campesinado y la agro – industria, profundizar la economía naranja, es decir, que las ideas se transformen en bienes y servicios entre otros sectores.

La economía no va bien, el gobierno actual desesperanzo al país, estancó y asfixió a todos los sectores productivos y el pueblo está confundido, esa desesperación como es lógico lo lleva a encantarse con poemas bien concebidos y con promesas esperanzadoras en el papel.

El cambio es necesario, el panorama me recuerda la historia de Venezuela en 1999, afortunadamente a diferencia de nuestros hermanos, en Colombia ya conocemos los resultados Chavistas y con juventud, emprendimiento, legalidad pondremos un dique al modelo socialista siglo XXI. Por ello, el modelo económico se debe mejorar, a fin de buscar mayor equidad social, pero no destruyendo la economía, si fortaleciéndola y ese es el paso que Colombia debe dar , entre mayo y junio del 2017.

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