Viajeros en el espacio

Por Nicolas Ramos Gómez el Sáb, 11/11/2017 - 9:38am
Edicion
342

Por Nicolás Ramos Gómez

La visión de Aristóteles, 350 años antes de Cristo y la de Ptolomeo dos siglos después, era la de una Tierra inmóvil rodeada de esferas giratorias. Solo hasta el Siglo XVI, cundo Nicolás Copérnico propuso que la Tierra no es estacionaria en el centro del Universo, sino que orbita alrededor del Sol, junto con el resto de los planetas. Ello significó, por considerarlo contrario a lo que se tenía como verdad revelada, que sus libros estuvieran prohibidos por la Iglesia Católica hasta 1835, cuando los trabajos de otros estudiosos, entre ellos Newton, con sus leyes del movimiento y la gravedad, demostraron que Copérnico y Galileo Galilei estaban en lo cierto.

Pero como no percibimos, igual que no percibimos la velocidad cuando viajamos en un avión, que somos viajeros permanentes en el espacio y lo hacemos a su vez en tres desplazamientos simultáneos: el primero cuando la Tierra rota sobre su eje en 24 horas y en ese día y noche viajamos en ese giro a 1.666.6 kilómetros por hora, pero simultáneamente la Tierra se mueve u orbita a más de 100.000 kilómetros por hora alrededor del Sol. El tercer viaje es a su vez cuando el Sol, con la Tierra a rastras, se desplaza por la Vía Láctea a unos 780.000 kilómetros por hora, a una distancia de 250.000 billones de kilómetros de su centro. A esa velocidad nuestro sistema solar tarda 226 millones de años en completar una órbita en torno de la Vía Láctea, nuestra galaxia, una de las miles del Universo. Es decir, en nuestra vida, nunca regresamos al mismo sitio en el espacio.

En la sola Vía Láctea, en donde está nuestra casa, la Tierra, la cual estamos degradando día a día y superpoblando, estiman existen más de 200.000 millones de soles y el que nos alumbra, origina y mantiene casi todas las formas de vida a través de la fotosíntesis y determina nuestro clima, es uno de los más pequeños.

Se pensó, hasta Copérnico y Galileo, que éramos el centro del Universo y en realidad no alcanzamos a ser un micro polvo en el espacio, ese universo que nuestra mente finita no alcanza a comprender lo que es el infinito.

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