Una ciudad

Por Benjamin Barne… el Sáb, 11/02/2017 - 3:03pm
Edicion
303

Por Benjamín Barney Caldas 

Arquitecto de la Universidad de los Andes con maestría en historia de la Universidad del Valle. Ha sido docente en Univalle y la San Buenaventura y la Javeriana de Cali, y continua siéndolo en el Taller Internacional de Cartagena, de los Andes, y en la Escuela de arquitectura y diseño, Isthmus, en Panamá. Miembro de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali y la Fundación Salmona. Escribe en Caliescribe.com desde 2011.


El silencio (que no es la ausencia total de sonidos) es una forma de respeto de sus ciudadanos. En los vagones de su puntual metro no se oye música ni conversaciones en voz alta. Sus filas son impecables y a nadie se le ocurriría saltarse una, y las reglas se cumplen pese a que siempre va lleno. “Siempre pensamos en lo que el otro está sintiendo” explican sus guías turísticos.

Cuando las calles, con uno de los niveles de criminalidad más bajos del mundo, están sin tránsito, los peatones, independientemente de si son pocos o muchos, esperan en los andenes la señal de cruzar del semáforo, y sus estrictas prácticas de conducta en ellas son no comer mientras se camina, no fumar, no sentarse en el piso, no tomarse selfies, no molestar a las mujeres y no tirar basura; es de cada uno y es su responsabilidad llevársela a casa o cargarla hasta encontrar el sitio apropiado para desecharla.

Peatones en Tokio

La convivencia en esta asombrosa ciudad parece basarse en el orden, la tradición y la limpieza. Algo mágico ocurre cuando las cosas funcionan y el respeto impera. Es Tokio, de la que recientemente escribió todo lo anterior Jorge Ramos (El País, 08/01/2017), una capital, de 13 millones de habitantes, o 38 millones si suman las zonas aledañas, pero donde hay momentos en que, si se cierran los ojos, se la puede imaginar casi vacía, dice Ramos.

Metro de Tokio

Tal vez el problema en Cali es que nunca se piensa en lo que el otro está sintiendo, y que las reglas no se cumplen pues no se piensa que son para considerar lo que todos sienten. Casi nada funciona bien y el ruido y el irrespeto imperan. No hay orden ni tradición y se continúan demoliendo edificios y casas tradicionales, mas por fortuna la costumbre indígena del baño de rio dejó un culto por la limpieza que aún practican las mujeres: no es sino verlas, y con la ayuda de Wikipedia hay que recordar que:

Limpieza es eliminar la suciedad, lo superfluo o lo perjudicial de algo, como por ejemplo en las calles, andenes, plazas, parques y fachadas de la ciudad, y no sólo para evitar enfermedades causadas por bacterias y gérmenes. El lavado es una de las formas de conseguir la limpieza, usualmente con agua más algún tipo de jabón. Así, la higiene personal es el concepto básico del aseo, de la limpieza y del cuidado del cuerpo humano. Sus objetivos son mejorar la salud, conservarla y prevenir las enfermedades o infecciones.

Ruido en CaliLa tradición por su parte, es cada una de las pautas de convivencia que una comunidad considera dignas de ser una parte integral de sus conocimientos y principios que por considerarlos acertados se pretende se extiendan al común, y que se transmitirán a las siguientes generaciones a fin de que se conserven, se consoliden y se adecúen a nuevas circunstancias, ya que el cambio social los puede alterar. Son las creencias, costumbres y formas de expresión artística característicos de una comunidad, coincidiendo en gran medida con la cultura, el folclore o la sabiduría popular.

Finalmente, orden es la propiedad que emerge en el momento en que varios sistemas abiertos, pero en su origen aislados, como los individuos, llegan a interactuar por coincidencia en el espacio y el tiempo, como en una ciudad, produciendo, mediante sus interacciones naturales, una sinergia que ofrece como resultado una retroalimentación en el medio, como la política, de forma que los elementos usados, como los políticos, doten de capacidad de trabajo a otros sistemas en su estado, como los ciudadanos.

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