La sabiduria del Evangelio

Por Héctor de los Ríos el Sáb, 11/02/2017 - 5:22am
Edicion
303

Por P. Héctor De los Rios L.

Vida Nueva

6 ° domingo del tiempo ordinario

Eclesiástico 15, 16-21: «Los ojos de Dios ven las acciones, El conoce todas las obras del hombre»

Salmo. 119(118): «Dichosos los que caminan en la voluntad del Señor»

1Corintios 2,6-10: «Dios predestinó la sabiduría antes de los siglos para nuestra gloria»

San Mateo 5,17-37: «Se dijo a los antiguos, pero yo les digo»

Este texto de sabiduría bíblica es una reflexión sobre la condición humana. El hombre tiene un destino de plenitud, y tiene la dignidad de ser libre. Por lo tanto depende de él hacerse camino para esta plenitud, cumpliendo los mandamientos de Dios; pero por otra parte también puede desviarse.

San Pablo nos entrega el mismo mensaje de sabiduría que el Antiguo Testamento, pero en términos de la nueva Ley de Cristo. La plenitud humana supera nuestra imaginación. («Ni el ojo vio...»). Y la sabiduría que lleva a esta plenitud no es meramente humana; nos es dada por Dios en Cristo crucificado.

En el Evangelio continuamos leyendo el sermón de la montaña. El texto de hoy es sobre la Ley de Cristo, cuyas exigencias y sabiduría no cancelan la antigua ley o la auténtica sabiduría humana, pero las superan.

En este sentido, el camino del Evangelio es plenamente humano, pero es mucho más que un simple humanismo... Así Jesús compara continuamente la antigua y la nueva ley ética, mostrando la novedad cristiana. Algunos aspectos salientes de un largo y muy rico texto:

a) La práctica religiosa exterior y evitar pecados graves no basta. La ética del Evangelio es un dinamismo de crecimiento y un compromiso positivo por el amor mutuo: «Les digo, si su justicia (conducta) no es mejor que la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de Dios».

b) La caridad fraterna es de primera importancia. No basta evitar hacer mal a los otros, sino que debemos evitar el odio interior, así como el resentimiento. Mas aún, ésta es una condición para participar en la liturgia y en el auténtico culto a Dios: «Si presentas tu ofrenda al altar y ahí te acuerdas que tu hermano tiene algo contra ti...».

c) De este modo, los pecados sexuales y la infidelidad matrimonial no son sólo exteriores, sino que radican en el corazón.

d) Es necesario seguir a Jesús, de acuerdo con este Evangelio,... No podemos adoptar otro evangelio u otro sistema ético. El Evangelio es irremplazable en lo que respecta a nuestra plenitud. Por eso, «si tu ojo te escandaliza, sácatelo y tíralo. Es mejor perder parte de tu cuerpo a que todo él sea arrojado en el infierno».

Algunas preguntas para pensar durante la semana

1. ¿Sigo la ética del sermón de la montaña, o sólo la ética de mi ambiente y cultura?

2. ¿Pongo juntos mi asistencia a Misa y mi disposición para reconciliarme con los

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