La Torre Mudejar

Por Nicolas Ramos Gómez el Sáb, 10/11/2018 - 1:28am
Edicion
394

Nicolás Ramos G

Ingeniero Civil , ex gerente de Emcali y ex Presidente de la SMP


Este monumento, considerado como el más importante del mudejarismo arquitectónico neogranadino, es a su vez el más valioso de Santiago de Cali. Su construcción data de 1764 y es la torre de la Iglesia del Claustro del Colegio de Misiones de San Joaquín de Cali, que muchos equivocadamente llaman Convento de San Francisco.

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el más importante del mudejarismo arquitectónico neogranadino

Es a su vez, con la Iglesia de San Pedro, reconstruida en 1772 por el arquitecto español Antonio García, la Hacienda de Cañasgordas, la Capilla de San Antonio,  la Casa Arzobispal, la Casa Museo de la Ciudad Hernán Martínez Satizabal y la Sociedad de Mejoras Públicas, las únicas construcciones del Siglo XVIII o anteriores que se conservan y que deben formar parte del inventario, pendiente de elaborar para complementar el corredor turístico de la ciudad. Posteriores y en ese inventario deben estar el Templo de San Francisco, los Teatros Municipal e Isaac y el Puente Ortiz, escondido entre sus ampliaciones aguas arriba y aguas abajo.

En su libro la Arquitectura Colonial en Popayán y Valle del Cauca, Santiago Sebastián la describe así: “Su altura de 23 metros está dividida en cuatro cuerpos por cornisamentos muy salientes, salvo el primero. El interés radica en los cuerpos superiores. Los cornisamentos tienen dos tipos de ladrillos: uno cortado en forma trapezoidal, los lados ondulantes, que también se emplea en los paramentos, y otro de forma semicircular. El tercer cuerpo tiene el paramento decorado con bandas formadas por superposición de dos ladrillos trapezoidales, unidos por las bases mayores, que así forman series de arquitos tribulados, de gran efecto, claroscurista. En el centro de cada paño se abre un ósculo, trasdosado de ladrillos, de tal manera que le da aspecto de una estrella de quince puntas. Cada óculo está coronado por unas tribunitas salientes a manera de repisas, hechas de ladrillo, cortado como los cornisamentos, y sin otra función que la meramente decorativa”. 

Ojalá lo que nos queda de este patrimonio no se destruya por el mal llamado modernismo o “progreso” con base en la búsqueda de la utilidad inmediata.

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