El Dios revelado por Jesucristo

Por Héctor de los Ríos el Sáb, 10/06/2017 - 3:18pm
Edicion
320

P. Héctor De los Ríos L.

Vida nueva

Domingo de la santísima trinidad

Exodo 34, 4b-6.8-9: «Señor, Dios compasivo y misericordioso»

Salmo: Daniel 3, 52-26: «A Tí gloria y alabanza por los siglos »

2Corintios 13, 11-13: «La gracia de Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo »

San Juan 3, 16-18: «Dios mandó a su Hijo para que el mundo se salve por El»

Comentario:

Dios es un misterio. Más aún, la Trinidad -tres Personas en un Dios- es un mayor misterio. Dios como misterio (tan diferente para nuestras limitadas ideas e imaginación), lo hace distante y como inalcanzable. Pero debemos evitar esta falsa impresión sobre Dios. En el mensaje del Éxodo Dios viene a Moisés como cercano y misericordioso, comprensivo y leal, preocupado de su pueblo.

El salmo nos hace entonar con alegría una alabanza cósmica y de historia de salvación. «A Tí gloria y alabanza por los siglos», porque es el Creador y, a la vez, se ha acercado a nuestra historia: es el «Dios d nuestros padres».

En el texto de la segunda Carta a los Corintios la Trinidad es directamente aludida por San Pablo, como testigo de la fe de la Iglesia. Es mencionada como fuente de gracia, amor y comunión. Así el Nuevo Testamento confirma lo que acabamos de leer en el libro del Éxodo: Dios es un Dios de amor. Es muy cercano a nosotros.

El Evangelio de hoy no trata de una elaboración académica y teológica sobre el misterio de la Trinidad. La Iglesia mantiene que es mejor cambiar de vida y seguir el Evangelio, que saber cosas profundas de teología. Sobre la Trinidad, ya sabemos el hecho esencial, de acuerdo con la Biblia y la fe de la Iglesia. Dios es un Padre amoroso, fuente de vida y felicidad. Dios es Hijo, que vino a nosotros como hermano, como nuestro salvador y modelo. Dios es Espíritu, que es amor hecho persona, que habita en nosotros y llena la faz de la tierra para renovar todas las cosas.

Pero lo más importante no es ser capaz de explicar la Trinidad. Lo más importante es que este misterio sea capaz de cambiar nuestros corazones y aumentar nuestro amor.

Por lo tanto el Evangelio de hoy no trata sobre ideas, sino sobre hechos: lo que la Trinidad ha hecho por nosotros; cómo se relaciona la Trinidad con nosotros. Y aprendemos que el misterio de Dios viene a nosotros en la humanidad de Jesús. Que Jesús, Hijo de Dios, segunda Persona de la Trinidad, entregó su vida por puro amor a la humanidad, para liberarla del mal y de la muerte eterna. Paradójicamente, el misterio de la Trinidad no nos aleja de Dios; más bien nos acerca a un Dios de amor.

Algunas preguntas para pensar durante la semana

1. Tanto amó Dio al mundo que llegó a entregar a su propio hijo. Esta verdad ¿ha llegado a penetrar en lo más profundo de mi ser, de mi conciencia?

2. La realidad más ecuménica que existe es la vida que Dios nos da y por la que entregó a su propio hijo. ¿Cómo vivo el ecumenismo en mi vida de cada día?

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