La emancipación de la mujer en nuestro tiempo

Por Luz Betty Jime… el Sáb, 10/03/2018 - 5:40am
Edicion
359

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.


 

Cuál es la situación de la mujer en la sociedad de nuestro tiempo? A esta pregunta habrá que contestar diciendo que no obstante existir un avance en cuanto a la participación de la mujer en la vida económica, política, social, cultural, científica, etc., en muchos países continúa siendo oprimida y carente de derechos y libertades en desigualdad de condiciones con el hombre a pesar de que con su lucha organizada ha logrado arrancarle al Estado patriarcal y a la sociedad de clases una serie de reivindicaciones en el proceso mismo de su emancipación. En tanto las fuerzas progresistas libran una inmensa batalla contra la explotación del trabajo, la discriminación social y la exclusión política de hombres y mujeres por igual.

Siendo vital la participación de la mujer en el trabajo y en la producción, su emancipación no solo tiene que ver con la igualdad con el hombre sino además con el reconocimiento de sus diferencias en materia física y sicológica como un aspecto esencial para la convivencia y la integridad social y familiar.

Por otra parte habrá que decir que llegó la hora de librar a la mujer del trabajo improductivo con las labores domésticas en la medida de la colaboración de los hombres con dichos menesteres y la utilización de los recursos de la tecnología que nos ofrece el mundo contemporáneo.

Ahora bien, de poco o nada servirá entregarle a las mujeres la plenitud de sus derechos sino se crean las condiciones materiales y espirituales para hacerlos realidad en la práctica social e individual.

Hay que señalar que en esta época de la globalización capitalista las mujeres continúan siendo discriminadas y excluidas de alguna manera de la posibilidad de participar en la política, en la actividad científica y profesional, en tanto que su remuneración siempre está por debajo de la que reciben los hombres que realizan similares labores.

Así mismo se discrimina a la mujer por pertenecer a una determinada clase o grupo social o tener una concepción ideológica, política o religiosa, especialmente si participa en la lucha política y social en defensa de los derechos humanos, la paz y la ampliación de la democracia y el progreso social.

Algunos movimientos feministas de carácter reformista se han dejado seducir con la idea de que la igualdad de derechos con los hombres, únicamente es posible de alcanzarla dentro de los parámetros de la vieja y desueta sociedad liberal que tan solo consagra la igualdad formal de derechos pero que no está en condiciones de garantizarlos real y materialmente y por tanto quedan sin solución los problemas de las mujeres y de los hombres que no podrán resolverse sí antes no se crean las condiciones para transformar la estructura económica y política de un sistema que de hecho auspicia la desigualdad social y la inequidad de género. Y de ahí la necesidad de que las organizaciones y movimientos de mujeres tengan que aliarse con las fuerzas progresistas y democráticas de hombres y mujeres en procura de avanzar en los procesos de cambio social y de su propia emancipación.

En Colombia la lucha de las mujeres por sus derechos y libertades ha pasado por varias etapas principalmente a partir de la Constitución de 1991 que le abrió paso a la tendencia de eliminar las desigualdades sociales y por razón del sexo, género, etc., con base en la aprobación de varias reformas ajustadas a los tratados internacionales dirigidas a garantizarles sus derechos económicos, políticos, sociales, culturales. Y con todo, la creación de la Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer encargada de elaborar la política de equidad de género,  no ha sido posible hasta ahora garantizar plenamente el ejercicio de los derechos de la mujer plasmados en actos legislativos, leyes, decretos presidenciales que hacen parte del acervo jurídico de la Nación.

La situación de desigualdad de la mujer es mucho mas preocupante en el campo y en las ciudades intermedias en la medida en que esta tiene que salir al mercado de trabajo para obtener un salario y así contribuir a su sostenimiento y al de su familia, particularmente si es cabeza del hogar.

En cuanto a la participación en la vida política, institucional, sindical, cultural, científica, ésta resulta muy limitada y sujeta a innumerables condiciones y requisitos que hacen más difícil su acceso en igualdad de condiciones con los hombres.

Finalmente, debemos decir con dolor y tristeza que siendo las mujeres unas de las víctimas del conflicto armado y objeto de toda clase de violencias en contra de su vida, honra e integridad personal, es muy poco lo que los gobiernos de turno hacen para protegerlas al tiempo que se limita su participación en los asuntos relacionados con la dirección, administración, control y vigilancia de los asuntos del Estado y de la sociedad, en momentos en que el país requiere de su concurso en procura de lograr la construcción de la paz con justicia social concebida dentro del Estado Social de Derecho que consagra la paz como un derecho y un deber de todos los colombianos y respecto de la cual las mujeres que constituyen mas de la mitad de la población tienen mucho que aportar al respecto en este proceso de construcción de la paz por la paz, y para la paz de Colombia como factor fundamental para la emancipación de la mujer.

ADENDA 1: Las mujeres históricamente han sido discriminadas no solo por género, sino también social, laboral y económicamente. La celebración del DIA DE LA MUJER no debe reducirse a discursos con frases llamativas que no se traducen en acciones concretas para combatir la discriminación y mal trato de que son victimas.

La lucha de las mujeres debe iniciarse con un cambio de paradigma mediante el cual se identifiquen las verdaderas causas de orden político, económico y cultural que relegaron a la mujer a papeles secundarios en la sociedad.

ADENDA 2: En nuestra ciudad de Cali el trato discriminatorio hacia las mujeres en general por parte de los funcionarios de la administración pública y de justicia es un aspecto que tiene que cambiar en favor de la igualdad y del respeto a todos los abogados y litigantes y en particular de las mujeres profesionales del Derecho.


Veeduría Ciudadana por La Democracia y La Convivencia Social

El Control Ciudadano Sobre la Gestión Pública es Condición Indispensable para el Ejercicio de la Democracia y la Convivencia Social

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