La promesa de la liberación total

Por Héctor de los Ríos el Sáb, 09/12/2017 - 9:10am
Edicion
346

P. Héctor De los Ríos L.

Vida nueva

Domingo 2° Tiempo de adviento -Ciclo B

Lecturas

Isaías 40,1-5.9-11.19: «Prepárenle un camino al Señor»

Salmo 85(84): «Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación»

2Pedro 3, 8-14: «Esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva»

San Marcos 1, 1-8: «Prepárenle el camino al Señor»

Reflexión:

En esta lectura Isaías se dirige a los judíos exiliados. Es un mensaje de esperanza y consuelo: Dios ya está preparado para liberar a Su pueblo de su servilismo, llevándoles a su libertad. Esta promesa de liberación es una profecía de Jesús el Liberador, anunciando una vez más en este Adviento al Redentor de todas las formas humanas del servilismo, desde el hambre hasta la muerte eterna.

San Pedro en su carta resalta algunas características de la liberación de Jesús. Es una promesa para ser ciertamente cumplida. La liberación de Jesús tiene su propia y extraña manera, por lo tanto nunca debemos perder la fe y la esperanza. La liberación de Jesús transformará a la sociedad y las relaciones humanas en un espejo mejor de los valores del Reino: «Nosotros esperamos nuevos cielos y nueva tierra, donde, de acuerdo a Su promesa, la Justicia de Dios residirá».

San Juan el Bautista, junto con María y los profetas, es una conocida figura de adviento. Hoy él es una vez más introducido en el comienzo del evangelio de San Marcos. El Bautista es sobresaliente, no sólo como el más cercano anunciador de Jesús y Su liberación: "Yo envío mi mensajero delante de ti para preparar tu camino..." y no sólo por las demandas de su conversión para que la liberación de Jesús sea fructífera en nuestras vidas. El Bautista es también sobresaliente como un testigo de los efectos de la liberación de Jesús.

Juan el Bautista es un hombre liberado, de acuerdo al modelo que Jesús propone en las Bienaventuranzas. El Evangelio lo introduce como valiente para hablar la verdad. Y como un hombre muy austero y desinteresado, significando que la liberación implica desprendimiento y negación de sí mismo, y capacidad para aminorar nuestras necesidades y expectativas. Y esto también es verdad respecto a las liberaciones sociales, que incluye compartir los bienes y riquezas, imposible de cumplir si la gente trata de «tener más» como su meta en la vida.

Por último, pero no menos importante, el Bautista es un hombre liberado porque es humilde:

«Uno más poderoso que yo vendrá después de mí. No soy digno de desatarle las sandalias...».

La humildad no es una virtud muy popular en estos tiempos. Y es muy necesaria. Como una actitud hacia otros, pero por encima de todo como una actitud hacia Dios, reconoce nuestra falta de poder y nuestra necesidad de EL.

Algunas preguntas para pensar durante la semana

1. ¿Qué hay sobre mi propia austeridad?

2 ¿Valorizo la humildad? ¿De qué maneras prácticas la practico?

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