La corrección fraterna

Por Héctor de los Ríos el Sáb, 09/09/2017 - 10:18am
Edicion
333

P. Héctor De los Ríos L.

Vida nueva

23° Domingo del tiempo ordinario

Lecturas:

Ezequiel. 33,7-9: «Si no hablas al malvadlo te pediré cuenta de tu sangre»

Salmo 95 (94): «Ojalá escuchen hoy su voz: No endurezcan su corazón»

Romanos 13, 8-10: «Amar es cumplir la ley entera ».

San Mateo 18,15-20: «Si te hace caso, has salvado a tu hermano».

Comentario:

La liturgia de este domingo pone énfasis en la práctica de la caridad en situaciones particulares. Esta lectura es sobre la caridad con respecto al malvado. ¿Qué es caridad en este caso? Es confrontar al malvado con su pecado y malas obras. En ocasiones esto puede parecer inútil. El profeta, sin embargo, nos recuerda el deber de una denuncia adecuada, aun si el malvado no escucha. Si no lo hacemos, nosotros también hacemos mal

San Pablo también escribe sobre la caridad. La caridad es la fuente de nuestras buenas obras; la falta de caridad es la fuente del mal que hacemos. El pecado, por lo tanto, es siempre, de alguna manera, contra la caridad. O la caridad debida a Dios, o a los demás, o a uno mismo.

En el Evangelio de hoy Jesús aborda algunos casos de caridad práctica:

a) La caridad como corrección fraterna. Para que la corrección sea caritativa y productiva debe seguir el consejo de Jesús. Debe ser hecha en una atmósfera de amistad. Debe ser hecha privadamente, evitando situaciones embarazosas para el otro. Sólo como último recurso, si nuestro hermano o hermana no nos escuchan y sus hechos son perjudiciales para la comunidad, pedimos a la autoridad intervenir.

b) La caridad es el lazo de la comunidad cristiana. Sin caridad -solidaridad, reconciliación, fraternidad- una comunidad cristiana no es nada. Es como un cuerpo sin alma. ¿Por qué es esto así? La caridad significa que el Espíritu Santo está presente. El es la fuente de toda caridad y el vínculo de la comunidad. Como el Espíritu es el Espíritu de Cristo, sus palabras en el Evangelio tienen sentido: "Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, yo estoy en medio de ellos".

c) La caridad fraterna da a la oración un especial valor y fuerza. Por eso la oración comunitaria es tan importante en la Iglesia. Por eso, en momentos y necesidades importantes, la Iglesia convoca a los cristianos a reunirse en oración. La oración fraterna y persistente siempre llega al corazón de Dios.

Algunas preguntas para pensar durante la semana

1. ¿Sé cómo corregir y ser corregido?

2. Además de mi oración privada, ¿participo en oraciones comunitarias?

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