Planeación Municipal : Clínica de improvisaciones

Por Nicolas Ramos Gómez el Sáb, 09/03/2019 - 7:44am
Edicion
411

Nicolás Ramos G

Ingeniero Civil , ex gerente de Emcali y ex Presidente de la SMP


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Y en ellos sigue la tugurización sin el más mínimo control.

Cuando las dependencias de la Administración Municipal dan mal ejemplo al no respetar los trámites para adelantar obras, el desorden y la improvisación cunden por doquier. Las obras que adelanta Planeación Municipal (mejor llamarla Oficina de Improvisaciones) en el parque del fundador de la ciudad, don Sebastián de Belalcázar, y el anexo Nicolás Ramos Hidalgo, por razón de ser sitios patrimoniales de la ciudad, debieron ser presentados previamente para su aprobación al Comité de Patrimonio, pero fue lo contrario, lo presentaron cuando las obras se están adelantando. Ello es una prueba más de la falta de coordinación entre las dependencias municipales y del incumplimiento de las normas por quienes deben dar ejemplo.

Pero volvemos a la falta de una verdadera oficina de Planeación, que piense y proyecte la ciudad para los próximos 10, 20, 40 años, cuando crece aceleradamente y hoy en día en desorden por los cuatro costados. Si la ciudad no se estudia y piensa en todos los aspectos: movilidad, áreas residenciales y las esenciales, cada día más, áreas verdes y arborización para mitigar la contaminación ambiental, la urbe se continuará hinchando en total desorden, aumentando sus problemas y el futuro será solo un gran caos.

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fomentamos y propiciamos el desorden y no la ciudad en armonía y con calidad de vida.

Lo vemos en los cerros, el Municipio con una gran dicotomía en su actuar, prohibió su desarrollo ordenado, pero termina dotando de todos los servicios a las invasiones, con los costos y errores de esa improvisación. Y en ellos sigue la tugurización sin el más mínimo control.

Lo reiteramos, y a muchos les molesta, porque el desorden facilita muchas cosas “non santas”, sin una verdadera oficina que piense y proyecte la ciudad futura. Santiago de Cali, bien puede llegar a ser, ya no la sucursal del cielo, sino la reina del desorden en competencia con cualquiera de las populosas ciudades del oriente y en vez de “un sueño atravesado por un río”, lo será por una gran y maloliente alcantarilla. A lo anterior se sumarían las propuestas bahías en las calles más congestionadas para facilitar las ventas callejeras de comida, que aumentan el desorden,  y no tienen ningún control sanitario. Es decir fomentamos y propiciamos el desorden y no la ciudad en armonía y con calidad de vida.

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