¿La tragedia de Mocoa se puede presentar en el Valle del Cauca?

Por Redacción el Sáb, 08/04/2017 - 9:48am
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311

La reciente tragedia ocurrida en Mocoa, Putumayo, ha encendido las alertas sobre lo que pudiera suceder en el resto del país teniendo en cuenta que la parte más intensa de la temporada invernal aún no ha llegado. ¿Puede repetirse esta situación en el Valle?, ¿hay alguna forma de prevenirlo? ¿Qué sitios son los más vulnerables? Hablamos con Rubén Darío Materón Muñoz, director general de la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca, CVC.

Ustedes han dicho que la avalancha del río Nima podría haber sido otro Mocoa ¿A qué se refieren?

Una semana antes, en el Valle, el río Nima produjo una avalancha parecida a la de Mocoa. La gran diferencia es que no había viviendas en las márgenes del río

Una semana antes, en el Valle, el río Nima produjo una avalancha parecida a la de Mocoa. La gran diferencia es que no había viviendas en las márgenes del río y por eso no se perdieron vidas humanas. Allí se evidenció el trabajo previo de la CVC y la Administración Municipal, la Gobernación del Valle, el Consejo Municipal de Gestión del Riesgo de Desastres y  Aquaoccidente; esto debe ser tomado como un ejemplo: En el contexto nacional muchas comunidades viven asentadas en las márgenes de quebradas y ríos, y están expuestas a avalanchas. Es necesario que administraciones municipales y Consejos de Gestión del Riesgo, se unan para evaluar estas deficiencias y traten de reubicar a las poblaciones que están en situación de riesgo.

¿Qué fue exactamente lo que sucedió en Mocoa?

El desafortunado evento correspondió a una enorme concentración de agua generada por lluvias muy intensas y de larga duración que se presentaron en las cuencas altas de ríos que culminan su recorrido atravesando parte urbana de la ciudad de Mocoa a su paso a la confluencia del Río Mocoa. Ese gran caudal en pendientes altas y medias de las cuencas generaron avalanchas que arrasaron con  gran energía arrasando con todo a su paso: arboles, enormes rocas, empalizadas, casas, corrales, vías, puentes y todo lo que se haya construido en sus orillas…

… y la fuerte lluvia desencadenó todo?

Fue una suma de factores: La geología y la pendiente del cauce; el conflicto por uso del suelo; la ocurrencia ese día de una fuerte e intensa lluvia sobre terrenos saturados de humedad por lluvias precedentes…  todo eso provoca desprendimientos del terreno, múltiples deslizamientos que caen al cauce y contribuyen al crecimiento de una avalancha súbita y violenta.

Usted habla del uso del suelo… si no hubiera deforestación en las cuencas ¿eso no pasaría?  

La causa no es solo la sobreexplotación de los recursos naturales, el detonante es la lluvia por la cantidad y la humedad antecedente. Ya venía lloviendo en la zona y había saturación de humedad en los suelos. No hay ninguna cuenca en el mundo, por más prístina que se encuentre, que sea capaz de regular una lluvia torrencial como la presentada en Mocoa. Los bosques, los árboles, cierto, sirven para “amarrar” la tierra, pero si los suelos ya están saturados de humedad, el mismo peso de los árboles puede causar deslizamientos.

Aquí vale la pena preguntarse  ¿dónde estaban construidas las viviendas?, si estaban al borde de río y este es de tipo torrencial, la muerte está asechando a cada instante, no solo se trata del mantenimiento de la cuenca. A los ríos hay que respetarles sus áreas de inundación, porque tarde que temprano los ríos regresan a su cauce y generalmente lo hacen con violencia y poder destructivo.

Lo que sucedió en Putumayo ¿podría suceder en el Valle?

CVC ha notificado a instancias Departamental  y Nacional por alto nivel de riesgo son las viviendas del lecho mayor del río Frayle en Florida y del río Bolo en Pradera.

Sí. Las condiciones climatológicas, la geología, las pendientes y la ocupación de las orillas de los ríos dan para ello. Existen en el departamento múltiples veredas, caseríos y cabeceras municipales ubicados en zonas del dominio u ocupación de las crecientes de los ríos y quebradas, zonas que por sus limitaciones ante los eventos peligrosos potencialmente dañinos, no deberían estar ocupadas. Una situación muy delicada que CVC ha notificado a instancias Departamental  y Nacional por alto nivel de riesgo son las viviendas del lecho mayor del río Frayle en Florida y del río Bolo en Pradera.

¿Por qué vive la gente en sitios tan peligrosos si puede suceder lo que pasó en Mocoa?

Estos eventos de crecientes torrenciales son poco frecuentes. Pueden pasar años sin que nada suceda y el ser humano rápidamente olvida estas cosas y por eso insiste en construir sus viviendas en sitios peligrosos. De ahí la importancia de los instrumentos de ordenamiento territorial y de que se cumplan. Las avenidas torrenciales, muchas veces no dan tiempo de reacción para alejarse del cauce y las obras civiles, tipo muros o similares no ofrecen verdadera defensa contra una avenidas torrencial. Hay que respetar la naturaleza o tarde o temprano nos pasa la cuenta de cobro pero las personas piensan que nunca les va a suceder. Basta recordar tres episodios ocurridos en el Valle: Bendiciones en el 2006, en el río Desbaratado en 1999 y la tragedia en Florida ocasionada por el río Fraile en 1994.

Si la población insiste en vivir en esas zonas ¿Qué deben hacer las autoridades?

En el Valle se conocen muchos sitios de ocupaciones indebidas en márgenes de cauces sobre todo los que se comportan de tipo torrencial y nuestra invitación para las autoridades municipales es para que actualicen sus planes de ordenamiento territorial, incorporen el componente del riesgo, se restrinja la construcción sobre las riberas de los ríos, se haga la reubicación de lo que tenga que ser reubicado y lo que técnicamente sea viable, se mitigue. Si no es posible lo anterior, al menos que se adecuen albergues temporales mientras transcurre la temporada de mayor riesgo

¿Cuáles son las cuencas que se deberían vigilar?

alto riesgo con los asentamientos sobre las cuencas de los ríos Desbaratado, Fraile, Guabas, Bolo, Nima, Tuluá, Sonso, Bugalagrande y Riofrío

 El Valle se caracteriza por tener ríos cortos y de alta pendiente que descienden de las cordilleras. Para el caso de crecientes súbitas  tenemos alto riesgo con los asentamientos sobre las cuencas de los ríos Desbaratado, Fraile, Guabas, Bolo, Nima, Tuluá, Sonso, Bugalagrande y Riofrío; y para el caso de deslaves y movimientos en masa el sector de Loboguerrero, la vía Cabal Pombo y los municipios de Sevilla, Trujillo y El Dovio.

En el caso de Cali, el mayor riesgo se presenta en la zona rural y en el caso de los ríos Cali y Pance son propensos a crecientes rápidas, mientras que el Cauca genera inundaciones que se producen paulatinamente en periodos de tiempo más largos.

¿Cuál es entonces el llamado que hace la CVC?

El llamado es a que las instituciones evalúen las situaciones de riesgo a través de sus instrumentos  de  Ordenamiento Territorial y sobre todo a que los apliquen. Si los Planes de Ordenamiento Territorial, POT, se hacen solo para cumplir instancias legales y no se aplican a la realidad de cada territorio, de nada servirán.      

¿Cómo está el departamento en términos de cobertura forestal?

Después de muchos años de trabajo hoy podemos decir que el Valle del Cauca le está ganando la batalla a la deforestación, en el último informe del Ideam sobre los índices de deforestación en Colombia, el departamento está en los últimos lugares, disminuimos un 12% la deforestación y hoy tan solo 650 hectáreas aproximadamente  se ven afectadas por este flagelo, por fortuna cada año estamos restaurando más de 1400 hectáreas lo que duplica el área afectada. Recordemos que tenemos desde el año anterior un ambicioso proyecto de siembra de árboles en coordinación con la empresa privada (Celsia-Epsa), cada año y hasta el 2019 plantaremos un millón de árboles en cuencas prioritarias de nuestra región, un programa de restauración nunca antes emprendido en el Valle del Cauca.        

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