Espacio desolado, desértico y despoblado

Por Guillermo E. U… el Sáb, 07/10/2017 - 12:16pm
Edicion
337


Por Guillermo E. Ulloa Tenorio

Economista de la Universidad Jesuita College of the Holy Cross en Estados Unidos, diplomado en alta dirección empresarial INALDE y Universidad de la Sabana. Gerente General INVICALI, INDUSTRIA DE LICORES DEL VALLE, Secretario General de la Alcaldía. Ha ocupado posiciones de alta gerencia en el sector privado financiero y comercial.


 

Desde esta misma tribuna escribí en Julio 2016 mi voz de protesta por al arboricidio perpetrado en la vía a Pance. En esa ocasión relaté como el municipio, en aras de dar continuidad a una de las inconclusas y recortadas mega obras (MG-03), taló 1600 arboles  matarratón (Gliricidia sepium) que conformaban el boscoso, bello y frondoso túnel en la vía a La Voragine.

En pocos días la arborización de medio siglo de la bella alameda, su apreciable sombrío y frescura dejaron el espacio desolado, desértico y despoblado, obra que hoy, quince meses después, sigue inconclusa

En pocos días la arborización de medio siglo de la bella alameda, su apreciable sombrío y frescura dejaron el espacio desolado, desértico y despoblado, obra que hoy, quince meses después, sigue inconclusa con las demoras inexplicables de un novato contratista, amigo y financiador de algún gobernante de turno.

En esa ocasión los deprestigiados entes de control ambiental salieron al paso de la protesta ciudadana justificando el arboricidio aduciendo banales argumentos de progreso, subvalorando la especie arbórea y contentando el rechazo con la siembra de 10,000 nuevos árboles, cuya primera siembra aun no se vislumbra.

El municipio ha mostrado su incapacidad operativa, fiscal, disciplinaria, de control y supervisión en velar por el estricto cumplimiento de sus obligaciones.

Como acto irresponsable y reprochable, la administración Armitage aceptó recientemente, que una entidad regida por el régimen privado, CORFECALI, solicitará la tala de más de cuarenta (40) arboles en el separador central de la Autopista suroriental, con insustancial excusa de ampliar el espacio para celebrar uno de los eventos centrales de la tradicional Feria de Cali.

La Feria de Cali, cumpliendo sesenta años, no puede seguir bajo criterios facilistas de improvisación cortoplacistas, que no van mas allá del mandato del gobernante.

La majadería y comodidad de la administración municipal y Corfecali en seguir insistiendo en realizar el popular y acreditado evento restringiendo la circulación del tráfico en una de las vías arterias de la ciudad y ahora pretendiendo destruir una arborización es imperdonable.

Como el evento cultural, turístico y artístico más importante enluciendo la auto denominación “capital mundial de la salsa”, el salsodromo de la Feria de Cali requiere un espacio y escenario adecuado similar al sambodromo de Rio de Janeiro, por el cual desfilan las escuelas de samba, en su tradicional carnaval, con capacidad para más de 70,000 espectadores. 

La autoridad municipal ha perdido precioso tiempo en no acudir a la caleña Ministra de Cultura y la paisa, vallecaucana por adopción, directora de Coldeportes, para comprometer recursos nacionales en la construcción de un escenario representativo de la expresión artística de mayor reconocimiento mundial hacia la región.

La tala indiscriminada de una arboleda es parte fundamental del debate

La tala indiscriminada de una arboleda es parte fundamental del debate pero igual importancia merece la necesidad de espacios apropiados para la celebración de la caleñisima Feria de Cali.

La Feria de Cali no puede atropellar. Debe edificar su legado cultural ordenadamente.

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