La otra cara de la corrupción

Por Luz Betty Jime… el Sáb, 07/04/2018 - 9:11am
Edicion
363

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.


En esta ocasión queremos referirnos nuevamente al fenómeno de la corrupción que permea todas las instancias de la vida de la sociedad a raíz de las denuncias de malos manejos de los recursos para la paz.

Dicho fenómeno social resulta connatural al régimen económico y político que rige en el país estimulado en buena parte por la libertad personal y absoluta de determinados individuos pertenecientes a diferentes clases y grupos sociales, que se encuentran con la posibilidad de obtener beneficios económicos y políticos para sí mismos, valiéndose para ello de cualquier medio, personas, instituciones y organizaciones sociales y políticas para acumular riquezas tratando de encubrir sus intereses personales bajo la sombrilla del interés general o social.

En estas circunstancias se crea en el seno de la sociedad la cultura de los antivalores auspiciada por diversos grupos sociales y por la propia institucionalidad que tiende a generalizarse en la conciencia de los ciudadanos, lo que hace que en muchos casos estos terminen conviviendo con la corrupción o participando de la misma la cual se arropa bajo el manto de una aparente legalidad, que conduce a la proliferación de toda clase de conductas inmorales e ilegales.

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la fiscalía general se encuentra investigando un posible desvío de los recursos público

Ahora mismo se ha conocido a través de los medios de comunicación que la fiscalía general se encuentra investigando un posible desvío de los recursos públicos donados por varios países europeos destinados al fondo por Colombia para la paz, con los cuales el gobierno debe financiar lo relacionado con la implementación de los acuerdos de paz suscritos con la antigua guerrilla de las FARC-EP.

Los innumerables casos de corrupción en la salud, la educación, la justicia, la contratación de diversas obras de infraestructura, han contribuido sin lugar a dudas al deterioro de los valores y las costumbres de una sociedad que como la nuestra atraviesa por una crisis general que compromete tanto al sector público como al privado con la corrupción que se evidencia a través de la contratación oficial, las denominadas vigencias futuras, el sistema de los subsidios cuyas consecuencias nefastas corroen el orden económico, financiero y fiscal del país. 

En estas circunstancias valores como la moralidad pública, la transparencia, etc., pierden su contenido esencial y su carácter desinteresado en función del dinero que lo compra todo, lo corrompe todo y convierte a las personas en objetos que se compran o se venden como cualquier otra mercancía en el mercado, con lo cual el dinero es utilizado como un factor determinante mediante el cual se justifica cualquier cosa e incluso la utilización de la violencia tal como viene sucediendo con el accionar de las bandas criminales del narcotráfico y del paramilitarismo asociado con grandes terratenientes, ganaderos y dirigentes políticos regionales que continúan asediando a los campesinos y reclamantes de tierras en todo el país.

Por el camino de la corrupción ya no se aspira a cosa diferente que a tener éxito en los negocios, a ser un gran triunfador, aunque para ello sea necesario convertirse en un corrupto que no tiene otro objetivo que acumular riquezas como el valor superior con el cual se compran la vida, honra y bienes y se trafica con la necesidad de las gentes, se financian las guerras, la política, la justicia, se aprueban leyes y se celebran contratos a la medida de los concesionarios.

Las clases y sectores sociales e individuos que rechazan la corrupción de aquellas costumbres y principios morales y democráticos que participan del cambio social y viven de su trabajo honrado, deben condenar las costumbres degradantes que carcomen la estructura económica, política y social del país, que hoy nos muestra la otra cara de la corrupción tantas veces develada por los ciudadanos, siendo muy poco lo que se hace desde las alturas del poder mientras crece el monstruo en medio de la condescendencia y la apatía que conducen al conformismo y a la pasividad y de los cuales solo se podrá salir con la lucha implacable contra la corrupción emprendida por las organizaciones sociales y políticas dispuestas a enfrentarla en todo el territorio nacional. 


Veeduría Ciudadana por La Democracia y La Convivencia Social

El Control Ciudadano Sobre la Gestión Pública es Condición Indispensable para el Ejercicio de la Democracia y la Convivencia Social

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