PIMU, Plan Maestro del Espacio Público, de Servicios Públicos Domiciliares…

Por Carlos Botero el Sáb, 06/01/2018 - 8:23pm
Edicion
350

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Por Carlos Enrique  Botero Restrepo

Arquitecto Universidad del Valle; Master en Arquitectura y Diseño Urbano, Washington University in St: Louis.

Profesor Maestro Universitario, Universidad del Valle. Ex Director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad del Valle (de2012 a 2015) y Director del CITCE (Centro de investigaciones Territorio Construcción Espacio) de 2006 a 2010.


Arranca la segunda mitad del gobierno municipal bajo la alcaldía de Maurice Armitage Cadavid. Incluyo su segundo apellido para enfatizar su condición de caleño con apellidos inglés y paisa pero con un acento inconfundiblemente local.

La prensa local, para entonar los deberes de la alcaldía en el año que se comienza, hace un listado de obras parcialmente iniciadas, todas con retraso, que deberán terminarse posiblemente en el primer semestre. La ciudad, en esos términos, no da más espera. Habrá mucho qué decir sobre la ampliación parcial de la vía a Pance; sobre la reanudación de las obras de la carrera octava como parte del Corredor Verde; sobre el puente de la avenida Ciudad de Cali para salvar el Canal CVC Sur y continuar la vía hacia el Río Lili; sobre el parque  a lo largo del Río Cali y finalmente, sobre los pocos avances en la avenida Circunvalar, uno de los flamantes proyectos del alcalde Ospina con su plan de “megaobras” que cumplirá diez años desde su “programación”.

Y todo lo demás contiene el PIMU aplazado por el Concejo Municipal, el Plan Maestro del Espacio Público, el Plan Maestro del Sistema de Servicios Públicos Domiciliares

Lo malo de esta lista de obras es que deja la impresión de que con ellas termina el gran proyecto de ciudad lo cual, además de ser falso, oculta todo lo demás que se tiene como parte del horizonte próximo para la ciudad y para el presente gobierno. Y todo lo demás contiene el PIMU aplazado por el Concejo Municipal, el Plan Maestro del Espacio Público, el Plan Maestro del Sistema de Servicios Públicos Domiciliares y, al menos, el Plan Maestro de Equipamientos Colectivos para ser implementados en los próximos diez años. Este plazo incluye los dos años que le restan a Armitage más dos próximos mandatos, coincidiendo con la vigencia del Plan de Ordenamiento Territorial versión 2014.

Para quienes trabajan en la planificación de proyectos urbanos, el plazo de un año –todo 2018- para la elaboración de los planes maestros  puede parecer justo, apretado pero suficiente, para que el gobierno municipal pueda presentarlos y socializarlos. El obstáculo para que puedan integrarse al ejercicio gubernativo territorial es la gran talanquera que representa el Concejo Municipal, organismo que tiene reservado el derecho a aprobar, reprobar, o reformar a su antojo, los términos y alcances de estos y todos los demás planes (maestros) que el municipio necesita para su desarrollo territorial, según el POT.

Y aquí es donde aparece la necesaria figura de un abogado del diablo que a nombre de la ciudadanía de Cali lidere un proceso de demanda contra el maldito acuerdo del Concejo Municipal que obliga a que sea este organismo quien en últimas apruebe o desapruebe los proyectos que el gobierno debe elaborar e implementar. Esto es una aberración y un contrasentido: todo un trabajo técnico, profesional, de altísima calidad, que Planeación Municipal logra impulsar, se echa a perder cuando se maneja con criterio político (o politiquero) la decisión sobre su implementación o anulación, o su transformación manipuladora para favorecer los intereses de los patrocinadores de sus campañas electorales.

Para colmo de males, 2018 es un año de campañas electorales que ocupan todo el primer semestre, reservando el segundo al reacomodo de los organismos de gobierno a nivel nacional. A qué horas y bajo qué capacidades y conocimientos técnicos, los señores concejales van a estudiar y debatir los contenidos de todos los planes maestros que se les presente?

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