Erradicación y sustitución de cultivos ilícitos

Por Guillermo E. U… el Sáb, 05/08/2017 - 12:22pm
Edicion
328

Guillermo E. Ulloa Tenorio 

El ex embajador de Estados Unidos en Colombia, personaje recordado por su autenticidad, folclor y humor sureño, hoy subsecretario de Estado para Asuntos de Narcotráfico Internacional, William Brownfield, presentó preocupante intervención a su Congreso, con respecto al incremento del área dedicada a cultivos ilícitos y producción de cocaína.

Fundamentó sus argumentos en el informe del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos -SIMCI- de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito -UNODC-, el cual revela inusitado incremento del 52%, pasando de 96 mil hectáreas a 146 mil en el 2016.

sobrepasan las 200 mil has y producción de 1000 ton métricas, Colombia primer productor mundial de cultivos ilícitos y narcóticos.

Las cifras extraoficiales sobrepasan las 200 mil has y producción de 1000 ton métricas, Colombia primer productor mundial de cultivos ilícitos y narcóticos.

El incremento en las aéreas impacta los departamentos del sur occidente colombiano, Nariño, Cauca, Putumayo y el departamento limítrofe venezolano, Norte de Santander.

Ante esta cruda realidad, el Sr. Brownfield, con vasta experiencia diplomática en la región y amigo de integrantes de la mesa de diálogo de los acuerdos de paz, señaló, responsabilizando el mismo acuerdo y las prolongadas negociaciones, que permitieron que las Farc incentivaran  los campesinos para sembrar más coca. Igualmente, respetando la soberanía nacional, condenó la suspensión de fumigación área para erradicar ágil y rápidamente.

La equivocada eliminación de fumigación con glifosato, aludiendo razones de salud, cuando productos similares son utilizados en la agricultura tradicional, es uno de los factores atribuible al incremento mencionado. La dispendiosa erradicación manual fue aproximadamente 18,000 hectáreas en 2016, equivalente al 9% del total del área sembrada.

A principios de año, el Ministro de Defensa,  se comprometió públicamente, en erradicar 100 mil hectáreas. Erradicar esa área es de proporciones titánicas. Equivale a cosechar el 40% del área cultivada en caña de azúcar del Valle del Cauca, labor mecanizada, tecnificada y con décadas de investigación y desarrollo en procesos eficientes y eficaces.

Aun así, pese a la presión norteamericana y el ofrecimiento del Ministerio de Defensa, el problema es de mayor profundidad y análisis.

¿Cómo se supone enfrentará el gobierno nacional las redes de crimen organizado, dotadas de sofisticados sistemas de vigilancia para burlar la autoridad, bolsillos llenos para corromper y agitando masas campesinas ante la erradicación?

¿Cuáles son los recursos de la promesa y proyecto sostenible de sustituir el rentable cultivo que ha permitido generar riqueza en aéreas tradicionalmente empobrecidas?

El gobierno Santos, con el sol a sus espaldas, dejará al próximo gobierno el dilema, el problema y la solución.

Y al igual que muchos puntos del Acuerdo Final de la Habana y la olla fiscal raspada, deja una llamarada de inquietudes ardiendo en el escaso año electoral que queda.

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