Cali y el encerramiento urbano

Por Carlos Botero el Sáb, 05/05/2018 - 8:26pm
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367
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Por Carlos Enrique  Botero Restrepo

Arquitecto Universidad del Valle; Master en Arquitectura y Diseño Urbano, Washington University in St: Louis.

Profesor Maestro Universitario, Universidad del Valle. Ex Director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad del Valle (de2012 a 2015) y Director del CITCE (Centro de investigaciones Territorio Construcción Espacio) de 2006 a 2010.


Una paradoja: más se agrega espacio público efectivo en oferta a la comunidad y menos uso real del espacio agregado se registra. Tal parece ser el caso actual de Cali.

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Hay un creciente desinterés manifiesto de parte de los residentes de las áreas urbanas

en el hecho de la generalización del concepto de unidad cerrada –closed communities, gated communities en inglés- como tipología de vivienda

Hay un creciente desinterés manifiesto de parte de los residentes de las áreas urbanas que se han ido agregando a la estructura de la ciudad, amparados en el hecho de la generalización del concepto de unidad cerrada –closed communities, gated communities en inglés- como tipología de vivienda y como forma de agrupación urbana dominante. Esta tipología del llamado encerramiento urbano se ha generalizado como elemento urbanístico que destruye el tejido básico y esencial que caracteriza al espacio público en general.

A partir del Decreto 1504 de 1998, que desarrolló en particular el concepto de espacio público para ser implementado en los POTs, se logró regularizar el recurso de cesiones de áreas estableciendo unos porcentajes claros con respecto a las áreas urbanizables. Como resultado de su aplicación, a partir de la implantación del POT (año 2000 en Cali) se percibió claramente el surgimiento de nuevas áreas de parques que constituyen la mayor parte del llamado en el decreto, espacio público efectivo, literalmente parques, plazas y zonas verdes.

Todos ofrecen el paraíso adentro de los linderos, casi siempre marcados por un cerramiento de malla eslabonada embebida entre setos de bejucos  espinosos

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se pierde el papel de motores del intercambio y encuentro social que siempre caracterizó a las plazas y parques urbanos

Una revisión global del estado real actual de estos nuevos espacios pone en evidencia el escaso uso por parte de los residentes de los sectores próximos. Coinciden casi todos con la proximidad y contigüidad de los llamados localmente conjuntos cerrados y, universalmente, encerramientos urbanos. Estos proyectos caracterizan al menos el 90% de la oferta de vivienda en ciudades como Cali y su informal área metropolitana. Todos ofrecen el paraíso adentro de los linderos, casi siempre marcados por un cerramiento de malla eslabonada embebida entre setos de bejucos  espinosos. Y logran al menos, calmar las angustias del “miedo ambiente” conllevando a los residentes a recogerse en sus encerramientos, menospreciando sus parques cercanos, los mismos que quedan reducidos a su sola función ambiental de áreas de producción de oxígeno para contrarrestar los efectos del uso generalizado de combustibles fósiles en automotores.

Con ellos se pierde el papel de motores del intercambio y encuentro social que siempre caracterizó a las plazas y parques urbanos y se acentúan los impactos negativos que sobre la vida urbana tiene la creciente dispersión provocada por la fragmentación continua de los nuevos desarrollos urbanísticos más allá del perímetro urbano.

Las directrices planteadas por la Organización Mundial de la Salud en el sentido de pedir que se logre un promedio de 20 m2 de espacio público efectivo por cada habitante de ciudad, además de ser casi inalcanzable en nuestras ciudades, pierden sentido cuando se registra el escaso uso real que hacen los vecinos de estos espacios tan característicos de los nuevos desarrollos urbanísticos.

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Lo grave del asunto es que este abandono anticipado del espacio público efectivo

cancerígena tendencia de convertir las calles, el otro componente vital del espacio público urbano, en simples vías de tráfico automotor, despojándolas de su contenido social

Lo grave del asunto es que este abandono anticipado del espacio público efectivo, quizás provocado por el predominio de los conjuntos cerrados como tipología dominante en la oferta de vivienda en el mercado inmobiliario, va acompañado de la cancerígena tendencia de convertir las calles, el otro componente vital del espacio público urbano, en simples vías de tráfico automotor, despojándolas de su contenido social como espacio de encuentro e intercambio ligado a la cotidianidad que sustenta la real vida urbana.

No hay otra salida al problema que desarrollar una cultura urbana que sea capaz de provocar en los ciudadanos el uso continuo de parques, plazas y zonas verdes.

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