La omisión que estimula corrupción.

Por Carlos José Holguín el Sáb, 04/03/2017 - 4:10pm
Edicion
306

Por Carlos José Holguín.

La última encuesta realizada por Gallup muestra claramente el efecto desalentador, de desconfianza y negativismo que genera la corrupción, uno más de los múltiples efectos dañinos de este mal.

Ningún personaje de la vida pública tiene una favorabilidad mayor del 49%, ni Álvaro Uribe que siempre había conservado niveles por encima del 60% lo logra en esta ocasión, antes por el contrario tiene un sorprendente aumento en la imagen negativa al 46% solo superado por Oscar Ivan Zuluaga, Piedad Cordoba y Donal Trump. Ni hablar del gobierno Santos que como ya es constante llega a niveles de desaprobación del 71%.  El negativismo sobre la marcha del país llega al 73% y por primera vez el problema de la corrupción pasa a ser el principal problema de Colombia por encima de la seguridad y el empleo y si bien es cierto que siempre la corrupción aparece como algo que nunca mejora sino que empeora, en esta ocasión los niveles de escepticismo en torno de una mejoría llegan al 85% de las personas consultadas.

Estos efectos no solo se dan en el plano nacional, en el local también parece ser los ciudadanos están midiendo con el mismo racero, y aunque la altísima desaprobación de la gestión del Alcalde Armitage (48% desaprueba y solo el 44% aprueba) pudiera deberse más a una administración que no soluciona sino que acrecienta los problemas de la ciudad, no me cabe duda que el pesimismo generalizado por los escándalos de corrupción también afecta en lo local. Para colmo de males, la que era según el propio alcalde es su  bandera, la transparencia, se ha visto enlodada por el reciente informe de la Contraloría Municipal que encontró varios hallazgos en la auditoria express a METROCALI con siete incidencias penales, a lo cual el alcalde con fingida inocencia dice es lo más triste que le ha pasado a su gobierno, pero parece olvidar que él es el presidente de la Junta Directiva, por lo que cabe preguntarse ¿que controles ejerció?, ¿que cuidados aplicó?, para evitar posibles hechos de corrupción.

Si a este panorama le sumamos que según una encuesta de Datexco del pasado 30 de enero en medio del escándalo ODEBRECHT mostro como favoritos en la intención de voto para presidente a Petro y Fajardo desplazando a Vargas Lleras a un tercer lugar quien en un mes pasa del 15% al 9% en intención de voto, debemos concluir que definitivamente la corrupción en Colombia está produciendo reacciones que vaticinan impredecibles sorpresas en el comportamiento de los ciudadanos en los próximos procesos electorales.

En materia de corrupción la responsabilidad es tanto por acción como por omisión, y por supuesto que los ciudadanos todos tenemos una gran responsabilidad,  especialmente por la omisión de la que he venido hablando que dejó la política en manos de unas maquinarias compradoras de votos. No olvidemos que en las elecciones de 2014 que eligieron al actual presidente 19 millones de ciudadanos no votaron, para Congreso 18 millones no votaron y en las elecciones locales de 2015 en que se eligió el gobernante que le es más cercano al ciudadano, el alcalde, 13 millones pasaron de agache.

Esperemos a ver si lo que ahora se expresa en estas encuestas como una fuerte condena en todos los niveles, se traduce en igual acción a la hora de salir a votar el próximo año, o una vez más seguirá la gran mayoría pecando por omisión y dejando que los corruptos sigan haciendo de las suyas.

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