Santos puso lapida a las licoreras oficiales

Por Moisés Banguer… el Sáb, 04/03/2017 - 9:46am
Edicion
306

Moisés Banguera Pinillo

Nadie y menos yo que llevo 20 años viendo, analizando y consignando en los balances contables y administrativos las malas y buenas decisiones tomadas por las diferentes administraciones pueda negar que el monopolio de licores en poder de los Departamentos, administrado a través de las empresas o fabricas de licores oficiales ha sido ineficiente, ineficaz y  salpicado de los males que hoy están de moda en el país.

Las cifras no mienten, cuando en el pasado se vendían a nivel nacional más de 130.000.000 de botellas de 750 cc, hoy con inventarios que antes no existían las ventas oscilan entre los 80 y 90 millones de botellas de 750  cc. Si el consumo per cápita de licor en Colombia se ha mantenido, entonces como se explica la reducción del 35% de las ventas de las licoreras oficiales?.    

Con estas cifras que en pesos se traducen a menores ingresos para la salud y la educación. La solución técnica sería  cerrar las licoreras oficiales y trasladar el negocio a los privados para que recuperen las ventas y trasladen más recursos a los entes territoriales. PERO si se analiza las cifras de evasión de impuestos en Colombia  que en promedio puede estar entre el 50 y 60% se llega a una conclusión aritmética que es mejor mantener la producción y comercialización de licores en cabeza de empresas oficiales, donde en términos generales la evasión de impuestos llega a 0%.

Un gobernante sensato, inteligente, proactivo y defensor de la producción nacional y convencido de la descentralización y mejora en los servicios de salud y de la educación hace un desgaste de 2 años para sacar una ley, como la 1816 de 2016, para atacar los males que no dejan ser eficientes a estas empresas, también para corregir las desigualdades en la competencia y para cumplir normas internacionales. Pero no solo con el único propósito de debilitar las empresas nacionales y facilitar los compromisos con la OCDE para quedar con el título del presidente que metió a la fuerza a Colombia a las grandes ligas.

Lo apropiado era: Crear practicas obligatorias de buen gobierno corporativo en las licoreras oficiales, ataque frontal al contrabando y falsificado, despolitizar los temas técnicos de licores Departamentales quitándole atribuciones a la Federación Nacional de Departamentos y a los gobernadores en las administraciones de las licoreras. Pero lo que hicieron en la ley 1816 de 2016 el congreso, los gobernadores y el presidente de la Republica fue darles competitividad a los importadores en un caso justo como igualar las tarifas, pero no pusieron herramientas reales de evitar el contrabando y mataron a la licoreras oficiales subiendo la carga impositiva en un 30% en impuestos directos como participación e ipoconsumo y otra carga directa del 9% en impuesto de rentas en la reforma tributaria reciente.

La Industria de Licores del Valle, con la nueva ley avalada por todos los gobernadores del país y la gran mayoría de congresistas incluidos los del  Valle, tiene una carga impositiva del 70%, incluido un 9.2% de estampillas y un 15% del presupuesto de publicidad para Indervalle.

A estas cargas impositivas hay que sumarles los impuestos nacionales y los impuestos locales. Lo grave para la ILV es que en solo impuestos tiene una diferencia de 11.2% mas comparados con la competencia privada y pública.

En el tema de las estampillas  esperamos que el Gobierno y a la Asamblea Departamental no graven las actividades económicas de la ILV, dejándolas exentas del pago de este sobrecostos en la modificación que por efectos de la ley 1816 de 2016 tienen que hacerles al Estatuto Departamental de Rentas.

Si bien es contundente y claro que el gobierno Santos le puso una lapida a las licoreras oficiales con la carga impositiva de la ley 1816 de 2016 y la reforma tributaria 2016, poniéndolas a competir sin sanear las prácticas ineficientes incrustadas en la normatividad existente sobre  su funcionamiento. También es cierto que las licoreras oficiales ahondan mucha más su tumba porque hacen poco para cambiar. No han resuelto el grave tema del pasivo pensional, siguen siendo los financiadores de las festividades regionales sin efectividad en la inversión, siguen gastando el presupuesto de mercadeo de manera anti - técnica, sin oxigenar su mano de obra y manejadas al paso del gobernante de turno sin planeación estratégica y sostenibilidad a largo plazo.

El panorama que se avizora, es que la única licorera oficial que sobrevivirá será la FLA y dentro de cinco años las otras desaparecerán por inviables, salvo que cambien o que hagan parte de una alianza publica en cabeza de la FLA. Cambiar significa reingeniería total en producción, comercialización, ventas y en su composición administrativa. En el caso de ILV confiamos que la actual administración en asocio con la Gobernadora construyan los cimientos de una aplicando una reingeniería drástica en las prácticas comerciales y administrativas que la hagan sostenible y viable en el tiempo.

NOTA 1: El presidente Santos se la jugó por el proceso de paz como alma salvadora, pero como van las cosas no solo enterró los resultados de su gobierno sino que tapo los malos resultados del Caguan, le dio respiración boca a boca a pastrana, desmerito el nobel de paz, aplasto la imagen de las cortes, de las fuerzas militares, subió el prestigio de las farc y acabo con los partidos de la unidad nacional.

NOTA: El país sigue mucho más pesimista que nunca, la economía sigue cayendo como nunca, nadie se emociona con la supuesta entrega de armas como nunca. Se confirman las cosas que el gobierno negaba y las bondades del proceso de paz, como lo pregonaba el presidente parece que se quedaron en la comunidad internacional. la única que se creyó el cuento. Esto es “histórico” PARECEN SER LOS FRUTOS PARA UN…MAL AGRADECIDO  

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