La lucha contra el mal

Por Héctor de los Ríos el Sáb, 04/03/2017 - 6:15am
Edicion
306

P. Héctor De los Rios L.

Vida Nueva

Primer domingo de Cuaresma - A

Génesis 2,7-9; 3, 1-7: «Serán como dioses»

Salmo 51(50): «Misericordia, Señor...hemos pecado»

Romanos 5, 12-19: «Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia»

San Mateo 4, 1-11: «No pondrás a prueba al Señor, tu Dios»

Las tres lecturas de hoy tienen un mensaje bastante unitario: su tono está en la tentación, en la presencia del mal en nuestra existencia y en la lucha que pide para que lleguemos preparados a la Pascua.

De las grandes etapas de la historia de la salvación que iremos meditando en las primeras lecturas de los domingos de Cuaresma, hoy empezamos con la primera página del Génesis: después de la admirable creación por parte de Dios, nos encontramos en seguida con la tentación y el pecado. Este relato, escrito en forma der parábola, nos entrega un mensaje vigoroso: el pecado fue introducido al inicio por la desobediencia del hombre, incitada por el tentador.

Las palabras del salmo retratan la actitud de David, o del salmista, y deberían también coincidir con nuestros sentimientos, porque todos somos débiles y pecadores.

San Pablo elabora una teología sobre el pecado original y la condición pecadora de la humanidad. Lo que acarreó el pecado del primer Adán, la muerte, ha quedado ampliamente superado por lo que nos ha conseguido el segundo y definitivo Adán, Cristo

Jesús: la vida. Los contrastes son elocuentes. Por Adán entró el pecado y, con el pecado, la muerte y la condena. Por Cristo conseguimos el perdón, la gracia, la vida, la salvación. Sin proporción, porque lo positivo de Jesús supera inmensamente a lo negativo de Adán.

El relato de las tentaciones -que este año escuchamos según el evangelista Mateo- sigue inmediatamente al del Bautismo de Jesús. Y esto, seguramente no sólo por un motivo cronológico, sino temático, porque en el Bautismo se declara la mesianidad de Jesús y aquí el diablo le intenta desviar del verdadero concepto del mesianismo.

Las tentaciones de Jesús, nos están diciendo la dura oposición que Jesús ha de sufrir en el cumplimiento de su misión y la victoria alcanzada por su fidelidad y lealtad a Dios-Padre: ¡SI ERES EL HIJO DE DIOS!... Nuestra Cuaresma, igual que la de Jesús, no es para vivir sacrificados pasando hambre, ino para vivir moderados pensando que «no sólo de pan vive el hombre».

El Señor confirma esta afirmación con el hecho de poner la adoración a Dios por encima de la adoración: al poder, a la riqueza, al aplauso humano, como le propone Satanás: AL SEÑOR TU DIOS ADORARAS Y SÓLO A EL DARÁS CULTO

Algunas preguntas para meditar durante la semana

1. ¿Qué hacemos para superar las dificultades?

2. ¿Tenemos una táctica frente a nuestras tentaciones más comunes?

3. Ante la tentación del consumismo sin sentido e inútil, ¿qué hacemos?.

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