Crisis de la democracia Colombiana

Por Luz Betty Jime… el Sáb, 03/03/2018 - 5:31pm
Edicion
358

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.


La crisis de la democracia colombiana se encuentra estrechamente ligada con la crisis general que se vive en el país y la de la clase política que perdió su vitalidad y la confianza depositada por el pueblo para dirigir la sociedad, sin tener que acudir al expediente de la violencia y la corrupción auspiciadas desde las alturas del poder del Estado.

Y de ahí que se haya puesto de moda la práctica recurrente y corrupta de ofrecer la denominada “mermelada” que se reparte en el seno del Congreso en favor de determinados parlamentarios que integran las mayorías congresionales, que compiten con los togados de las altas cortes de justicia, involucrados en investigaciones penales por recibir dineros de terceros comprometidos con la comisión de diversos delitos.

En este sentido no es casual que en las encuestas que se vienen realizando aparezca la corrupción como una de las mayores preocupaciones de los ciudadanos, que ven en este flagelo una de las causas por las cuales el país va por mal camino.

Conjuntamente con este hecho la crisis institucional de la democracia en Colombia se identifica con la crisis del parlamentarismo liberal, la cual se expresa en la apatía de los ciudadanos de participar en la elección de los candidatos al Congreso, en donde según se dice, no se discuten los verdaderos problemas que aquejan a los ciudadanos. Esta circunstancia coincide con el hecho de que dicha corporación se encuentra casi siempre integrada por los exponentes de las clases dominantes o de sus voceros, que si bien es cierto son elegidos por el pueblo no representan ni defienden sus intereses comunes, mas allá de sus propios intereses de clase, grupo social o personales, al tiempo que aprueban reformas constitucionales y legales impuestas por los grandes intereses económicos y políticos que hacen que dicha institución pierda su carácter representativo y democrático.

Otro de los aspectos cruciales de la democracia en Colombia se refiere al régimen electoral existente en el país, a través del cual se garantiza el ejercicio de la actividad política de los movimientos y partidos políticos, supuestamente en igualdad de condiciones para todos sus participantes, circunstancia ésta que se ve empañada con la reciente decisión del Consejo Nacional Electoral de suspender definitivamente la revocatoria del mandato al alcalde Peñalosa, generándose con ello una forma de constreñir la voluntad de los ciudadanos de recurrir a los mecanismos de participación para revocarle el mandato al gobernante en una clara y ostensible violación de la Constitución y la ley.

En muchos otros casos las campañas electorales que se adelantan en el país están precedidas del soborno y la violencia que se ejercen en varias regiones en donde han sido asesinados líderes políticos y sociales pertenecientes casi siempre a la oposición.

A lo anterior se agrega la manipulación que desde los medios de comunicación se hace a los potenciales electores en medio del ofrecimiento de los candidatos de toda clase de promesas y propuestas políticas que en su mayoría son incumplidas, una vez son ungidos en los cargos de representación popular.

En relación con este aspecto vale la pena destacar el carácter politiquero y clientelista de buena parte de los candidatos que aspiran llegar al Congreso a propósito de los comicios que se realizaran el próximo 11 de marzo en el país. Para tal efecto los candidatos prometen “ríos de leche y de miel” y aseguran a sus electores la presentación de toda clase de proyectos de actos legislativos, leyes y de ejercer el control político de los actos del gobierno, en momentos en que el Congreso no solo ha perdido peso político frente al ejecutivo al cual se somete incondicionalmente, al tiempo que sus integrantes se aprovechan de los gajes que se derivan de los denominados cupos indicativos que les permiten acordar con alcaldes y gobernadores la contratación oficial de ciertas obras en las regiones, detrás de la cual se oculta la corrupción en todas sus formas y modalidades. Pero además los congresistas son dados a ofrecer soluciones a los problemas que no pueden cumplir dado el límite de su competencia engañando a los electores.

Por otra parte los candidatos que compiten por la presidencia y vicepresidencia de la república respectivamente presentan un conjunto de propuestas que en su gran mayoría están desligadas de la realidad y de los problemas que vive el pueblo colombiano, en cuanto a su verdadera solución económica, política y social; al proponer por ejemplo reducir los impuestos a los empresarios y ampliar la base tributaria, repitiéndose la fórmula de beneficiar a unos pocos y obligar a pagar más impuestos a la mayoría de los ciudadanos a quienes no les alcanzan sus ingresos para atender sus necesidades.

Así mismo prometen fortalecer los derechos económicos y sociales de los ciudadanos a la educación, salud, vivienda, etc., para los cuales se requiere de ingentes recursos fiscales que en el fondo no explican de dónde saldrán, en medio de la creciente deuda pública, del déficit comercial, el cuantioso gasto militar y de funcionamiento del aparato estatal, imposibles de compensar con el bajo crecimiento económico del país, el incremento de la corrupción, el pago de subsidios a los sectores mas ricos (agricultores, ganaderos, etc), y entidades  como las Cámaras de Comercio que reciben recursos parafiscales para su subsistencia, el pago de altas pensiones a magistrados, jueces, congresistas y otros funcionarios del gobierno, mientras que la inmensa mayoría de trabajadores no podrán pensionarse como consecuencia de la informalidad. Todo esto para significar que los colombianos hombres y mujeres, jóvenes y adultos mayores, no tienen  por qué resignarse ni optar por la pasividad frente a los viejos y nuevos vendedores de ilusiones que desde diferentes posiciones ideológicas y políticas pretenden convertir a los ciudadanos en una masa electoral disponible para el logro de sus fines y propósitos, con los cuales aspiran continuar al frente del poder del Estado en una época en que el país requiere de un verdadero cambio para afianzar la paz, el progreso y el bienestar general para todos los colombianos.


Veeduría Ciudadana por La Democracia y La Convivencia Social

El Control Ciudadano Sobre la Gestión Pública es Condición Indispensable para el Ejercicio de la Democracia y la Convivencia Social

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