Petronio, Feria de Cali de mitad de año

Por Moisés Banguer… el Sáb, 02/09/2017 - 4:41am
Edicion
332

Por Moisés Banguera Pinillo

Cuando uno sale del pacifico colombiano desde cualquiera de sus costas, todas ellas en la zona marginal y pobre de la Republica, se siente en sentido figurado la misma esperanza que invadía a Cristóbal Colon cuando zarpó del puerto de palo moguer a buscar un sueño o a experimentar nuevas vivencias, para luego volver a su zona pero con estilo de vida definido, es decir con una vida económica y socialmente diferente.

Lamentablemente en el 99% de los casos hay que devolverse con los sueños frustrados porque no se tuvo la convicción suficiente de sacrificarse o planear el futuro. Y en otros casos no se puede retornar porque se descubre con objetividad, que esa es una tierra del olvido y que las oportunidades de éxitos están basadas en la mediocridad, las actividades ilegales o en una lotería escasa por cierto.

Con esa misma ilusión en los últimos casi 20 años, los músicos, cantores y compositores del pacifico han viajado con el deseo de exponer sus aptitudes convertidas en artes musicales a la Ciudad de Cali, al llamado Festival Petronio Álvarez que se ha convertido en una feria de Cali en mitad de cada año.

No se puede negar el auge del Petronio y hay que agradecerles a quienes inventaron el festival y a quienes lo han sostenido, se ha visto el reconocimiento a la música del pacifico y se ha visibilizado un poco esta cultura que antes solo retumbaba en las calles de los pueblos incrustados en esa zona.

Pero llego la hora de evaluar sus resultados reales, como valor agregado de un inmenso intangible llamado “ARTE” conectado con el desarrollo de la región de sus protagonistas: Como visibilización de la cultura no hay duda alguna del resultado positivo, pero como hoy vivimos en un mudo de mercado y capitalista, no como en aquella época de Jesús, Simón Bolívar o Ricaurte quien se inmoló en San Mateo por salvar la Patria, desde este punto de vista creo que son agridulces los resultados.

Santiago de Cali, con una gran organización, poca inversión en quienes son los protagonistas se ha ganado todo los frutos económicos de este gran evento

Santiago de Cali, con una gran organización, poca inversión en quienes son los protagonistas se ha ganado todo los frutos económicos de este gran evento, solo es cuantificar cuánto dinero mueve la movilización de más de 500.000 personas que transitan en el Petronio en lo relativo al consumo tales como, el transportes, alimentación, hotelería, vestuario etc.

Lo económico superior a los $6.000 millones tuvo la versión 2017 del Festival Petronio Álvarez, ocupación hotelera del 74%, 28.4% perteneció a extranjeros. En alojamiento se registraron ingresos por 4.400 millones de pesos, según Cotelco Valle.En cuanto a ventas en la Ciudadela de la Unidad Alberto Galindo, 2.127 millones. Si bien en este aspecto se podría decir que los productos que se consumen al interior son del pacifico, esto no significa que se estén beneficiando los habitantes que viven en esas poblaciones, son recursos que luego se devuelven a la economía caleña, porque quienes se benefician en su gran mayoría habitan en esta ciudad.

La evolución en el desarrollo económico y social de los artistas o protagonistas de la música del pacifico a mi modo de pensar no ha dado frutos significativos que cambien en positivo la forma de vida de ellos en su conjunto, hay manzanas que han tenido mejores oportunidades como es el caso de herencia, canalón, gualajo, Candelario entre otros. Pero lamentablemente en la mayoría de ellos no se ve un desarrollo como convertir el arte, en un modelo de vida personal y regional, sino en sobrevivir y seguir creyéndose protagonistas de la intromisión de este género de música al mercado real nacional, cosa que será imposible por una simple razón natural del género.

Para comprobar lo dicho, es solo imaginarse el día que la alcaldía de Cali le dé por cobrar la entrada al evento de Petronio.

Sin desmontar el Petronio en Cali, llego la hora de evaluar si en realidad los frutos del talento del pacifico están aportando desarrollo a la región

Sin desmontar el Petronio en Cali, llego la hora de evaluar si en realidad los frutos del talento del pacifico están aportando desarrollo a la región. Por eso con el objeto de desarrollar el turismo, la economía local y la visibilización de la región organizar el festival de la marimba o de la propia música del Pacifico en los municipios que la componen. Si por temas de financiación es imposible hacerlo por municipios, se pueden unir municipios cercanos y con la colaboración de la ayuda internacional y del ministerio de cultura adelantar estas grandes gestas en su propio territorio.

Llego la hora que a las juventudes del pacifico se les explote su condición de talentosos de la música de manera integral y no solo basado en la música autóctona, esta debe ser la punta de lanza, pero su fin será la música en su conjunto como desarrollo de vida y así el éxito individual podrá convertirse en una locomotora de empleo y crecimiento económico para la región del pacifico.

Al pacifico colombiano no lo van a sacar de su atraso económico, social y cultural los muchachos que nacieron con la vena musical inspirada, ni los políticos con cultura de politiqueros y sin éxitos personales, ni la minería ilegal, ni los cultivos ilícitos, ni los cerebros fugados con éxitos, ni las exitosas parteras, ni las piernas de habilidosos jugadores que lo representan, ni todos los lagartos que merodean las fundaciones disfrazadas, ni los que añoran la cultura africana emulando su pelo, ni los que se desvelan por la cultura americana llamándose afro – americanos y negando que los llamen negros. ¡Qué y quien nos salvará!, averígüelo en la Corte Suprema de Justicia o pregúntele a las FARC como se gana una guerra que se va perdiendo.

Que la música del pacifico haga parte al menos en los preliminares de los grandes conciertos, sería un buen gesto de inclusión y pago a la explotación sistémica.

Que la música del pacifico haga parte al menos en los preliminares de los grandes conciertos, sería un buen gesto de inclusión y pago a la explotación sistémica.

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