Del ideario de Fidel al fracaso de Maduro, se pone a prueba Colombia

Por Guillermo E. U… el Sáb, 02/02/2019 - 9:45pm
Edicion
406


Por Guillermo E. Ulloa Tenorio

Economista de la Universidad Jesuita College of the Holy Cross en Estados Unidos, diplomado en alta dirección empresarial INALDE y Universidad de la Sabana. Gerente General INVICALI, INDUSTRIA DE LICORES DEL VALLE, Secretario General de la Alcaldía. Ha ocupado posiciones de alta gerencia en el sector privado financiero y comercial.


Los españoles encontraron en las corrientes de los vientos alisios, el corredor natural de navegación en vela, que los llevaban al caribe tropical, desarrollando la isla de Cuba como puerto obligado mercantil, intercambiando mercancías del viejo continente por el oro extraído en América.

Cuba fue el más prolongado comodín español, independizado por acción de sus libertadores, Maceo, Gómez y Martí, ochenta años después que Bolívar declarará la independencia de los territorios de la Nueva Granada.

A diferencia de los estados bolivarianos que generaron republicas independientes, Cuba pasó del yugo español a una intervención y dependencia norteamericana que apoyó los corruptos gobiernos dictatoriales de Machado y Batista de las décadas del treinta y cuarenta del siglo pasado. Cuba poseía alta tasa de desempleo, analfabetismo, falta de cobertura en salud y educación, concentración de tierra de capitales foráneos e influencia de la mafia en el sector turístico, juegos de azar y prostitución. 

Fue el caldo de cultivo que encontró, el joven hijo bastardo de inmigrantes españoles, propicio para liberar al pueblo cubano de la ignominia. Revolucionario por naturaleza, miembro destacado de la Federación Estudiantil Universitaria, reclamando la destitución del dictador dominicano Trujillo, curiosamente encontrándose en Bogotá el 9 de Abril de 1948, cuando fue asesinado Jorge Eliecer Gaitán, elocuente y convincente orador.

 Influenciado por ideas Marxistas-Leninistas y convencido de lucha revolucionaria armada contra las dictaduras de la época, en 1953 ataca la guarnición militar de Moncada en su primer intento por derrocar a Batista. Capturado, juzgado y sentenciado a prisión y tras veintidós meses de detención, en 1955, liberado por proceso de amnistía se refugia en México. Sale, en 1956, a bordo de un precario bote con 82 revolucionarios para invadir y tomarse el poder cubano. Refugiado en las agrestes montañas de la Sierra Maestra con 800 hombres derrota el ejercito nacional de Batista. Después de tres años de lucha armada llega triunfalmente a la Habana el 8 de enero de 1959.

El sueño idílico de Fidel Castro se convierte en dictadura atroz. Acaba con sus enemigos y detractores, igual hace con el aparato productivo privado. Se proclama comunista encontrando en Rusia su aliado ideológico, patrocinador de su revolución y exportación filosófica de lucha armada en América Latina. Treinta años después, cuando Rusia da el inesperado giro del Glásnost, reestructurando su política socializante, acabando con el subsidio a Cuba, encuentra Castro que en Venezuela se gesta un movimiento revolucionario liderado por un joven militar, quien intenta un fallido golpe en 1992. Al igual, su protegido, es encarcelado y liberado por indulto presidencial.

Castro se identifica con Chávez y lo apoya incondicionalmente. Chávez proclama su ideología duplicada del ideario castrista como “Socialismo del Siglo XXI”. A diferencia de Cuba, Venezuela es el país mas rico de América Latina. Sus reservas petrolíferas oxigenan la revolución chavista, que similar a la cubana, acaba con el aparato productivo privado, confiado que el petróleo financiará eternamente sus propuestas socialistas de subvención asistencialista.  De la misma manera que Castro lo hizo décadas atrás, exporta su ideología, subsidiando primordialmente su mentor cubano, comprando la conciencia de gobernantes en América Latina.

El “sueño bolivariano”, también fallece con Chávez en 2013.

Su sucesor Nicolás Maduro, carece de carisma chavista, no cuenta con el apoyo ideológico del fallecido Castro, se cae el precio del petróleo, gobierna con la corrupción cómplice de allegados militares y funcionarios de bolsillo. El “socialismo del Siglo XXI” fracasa como modelo socio económico, llevando a Venezuela a un deplorable estado de pobreza, tasa de inflación millonaria, escasez de alimentos, medicamentos, desatención en salud, precariedad educacional y éxodo de venezolanos a países vecinos.  

Tratando de mantener su dictadura, finge elecciones, posesionándose ilegítimamente en enero, gobierno que no es reconocido por una treintena de países democráticos, encabezados por Colombia y Estados Unidos. El joven presidente de la Asamblea Venezolana se proclama presidente interino fundamentado en la constitución y Maduro empieza a ver el fin de su régimen.

El hasta hace poco desconocido, autoproclamado presidente Juan Guaidó, ante un fracasado modelo socialista, postula un modelo socio económico basado en democracia, libre empresa, seguridad jurídica inversora, atractivo para inversión extranjera, repatriación de capitales y relaciones multilaterales, en vez de aliados ideológicos descalabrados.

 El desarrollo de la nueva Venezuela pondrá a prueba la competitividad colombiana.

Sí Colombia persiste en el fracasado sueño bolivariano impulsado por una siniestra izquierda descalificada buscando triunfos electorales en 2022, el país se encontrará ante una compleja y oscura encrucijada.

 Ante el dilema inimaginable de un país sumido al desgobierno es momento de cerrar filas respaldando el gobierno Duque comprometido en acabar con viejas tradiciones politiqueras corruptas que acabaron con Cuba, Venezuela, Brasil, Argentina, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, entre otros, amparados bajo el manto fantasmal de un socialismo macabro.

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