Presupuesto nacional desfinanciado

Por Luz Betty Jime… el Sáb, 01/09/2018 - 3:42pm
Edicion
384

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.


 

sí los gastos superan los ingresos, el presupuesto se cierra con un déficit y sí sucede lo contrario, se forma un saldo o remanente positivo.

Es sabido que el presupuesto ya sea, de carácter municipal, departamental, nacional o de entidades descentralizadas debe expresar el balance equilibrado entre los ingresos y los gastos para un determinado período, casi siempre correspondiente a un año. Igualmente está claro de que sí los gastos superan los ingresos, el presupuesto se cierra con un déficit y sí sucede lo contrario, se forma un saldo o remanente positivo.

Ahora bien, la naturaleza económica-social del presupuesto del Estado, la composición de sus ingresos y la orientación de los gastos, dependerá de sí el régimen político y social expresa por igual los intereses de todos los ciudadanos o de un sector privilegiado por la sociedad.

En las condiciones de la sociedad capitalista la fuente principal de los ingresos se deriva de los impuestos que pagan los ciudadanos y de la participación en las utilidades en las empresas estatales, que generalmente es cada vez menor en la medida en que se imponen las políticas neoliberales que privilegian al sector privado por encima del Estado.

En el caso concreto de nuestro país, el ministro de Hacienda ha revelado en medio del debate en la comisión de presupuesto del Congreso, que para el año 2019 se presentará un faltante de 25 billones de pesos, lo que significa que dicho presupuesto es deficitario y afecta casi todos los sectores que lo integran, además de que habrá que completar un faltante correspondiente a este año del 2018 y ciclos del 2019 relacionados con los programas de Familias en Acción, el mantenimiento de varios centros de reclusión, subsidios eléctricos y de gas, recobros del Sistema de Salud, al que le faltan $3 billones; los pagos de las sentencias ejecutoriadas por $2,8 billones, el costo del plan para aumentar la cobertura de atención a la primera infancia que es un programa del ICBF, al cual le faltan $1,6 billones; mientras que para la atención de la población vulnerable faltan 1.6 billones, y para los proyectos productivos y de infraestructura no se sabe de dónde saldrán $1,5 billones, entre otros programas y obligaciones fundamentales, que como se ve, afectan a los sectores sociales de clase media y popular que viven de su trabajo.

A todo lo anterior se suma la inmensa deuda pública que soporta el Estado cuyos intereses sobrepasan los 30 billones de pesos. De todo esto el ministro Carrasquilla dice que el camino a seguir debe ser el de aprobar una ley de financiamiento del déficit que incluya según se afirma, nuevas fuentes tributarias y no tributarias, lo que implica un aumento de los impuestos a quienes viven de su trabajo, y en Colombia son la mayoría de la población, al tiempo que se les reducen los impuestos a los monopolios nacionales y transnacionales, con el argumento sofístico de que de esta manera crecerá la economía y con ello el empleo y el bienestar social.

Y de ahí la preocupación del gobierno del presidente Duque de lograr cuanto antes la suscripción de un gran pacto nacional

Y de ahí la preocupación del gobierno del presidente Duque de lograr cuanto antes la suscripción de un gran pacto nacional con los partidos del establecimiento extensivo a los partidos y movimientos de la oposición, con el fin de que dicha iniciativa sea aprobada cuanto antes en el seno de la corporación congresional.

“diálogo constructivo” que propone el Minhacienda se constituye en una forma de “conciliar lo irreconciliable” entre las clases dirigentes y la mayoría de la población

Ante el hecho de que la citada propuesta de financiamiento del déficit pueda ser aprobada, los ciudadanos y las fuerzas democráticas y progresistas deben rechazar la posibilidad de que para “tapar el hueco fiscal” que se ha creado como consecuencia del incremento de la deuda, el pago de los altos salarios y pensiones, subsidios al sector privado, y el sostenimiento del costoso aparato burocrático y militar; se incrementen los impuestos al consumo y al IVA sobre toda la canasta familiar, generando con ello una mayor desigualdad social y concentración de la riqueza, en tanto que la inmensa mayoría de la población se empobrece en el país. Circunstancia ésta que hará del denominado “diálogo constructivo” que propone el Minhacienda se constituye en una forma de “conciliar lo irreconciliable” entre las clases dirigentes y la mayoría de la población colombiana, perteneciente a los sectores sociales de clase media y popular que viven de su trabajo.


Veeduría Ciudadana por La Democracia y La Convivencia Social

El Control Ciudadano Sobre la Gestión Pública es Condición Indispensable para el Ejercicio de la Democracia y la Convivencia Social

Búsqueda personalizada