Socialización del PIMU con 15 espectadores

Por Carlos Enrique… el Sáb, 01/04/2017 - 4:40pm
Edicion
310

*Carlos Botero

Es probable que la mayoría de comentarios que se oyen alrededor del Plan de Ordenamiento Territorial, vengan de donde vengan, son negativos. Son opiniones que se hacen por el sólo ejercicio del derecho individual de quejarse y mucho más cuando quienes las manifiestan, se sienten afectados en sus intereses personales. Pero adolecen de un defecto: no son opiniones calificadas. La opinión calificada es aquella que en este caso, sin que se tenga que ser especialista en urbanismo o en planeamiento urbano, se emite tras consultar los documentos que con carácter de inventario y diagnóstico fundamentan lo que finalmente se adopta como norma, programa o proyecto.

Ese documento maestro se puede y se debe someter a reajustes que permitan acercarlo más a la real dinámica de transformación urbana

Casi tres años después de aprobada por el Concejo Municipal la versión vigente del POT para el Municipio de Santiago de Cali, este comentario parece anacrónico. Pero no lo es si se recuerda que ese documento maestro se puede y se debe someter a reajustes que permitan acercarlo más a la real dinámica de transformación urbana de la ciudad y su entorno de corregimientos. En muchos casos el Expediente Urbano sirve como documento base para sugerir ajustes basados en experiencias directas de la puesta en práctica de uno o varios proyectos o aplicaciones de normas. Sin embargo esta alternativa no se da porque no hay un mecanismo práctico que resuelva el tema metodológico de cómo recibir y manejar las observaciones provenientes de organizaciones de la comunidad y de los gremios. Un mecanismo que estimule y canalice temas tan variados como una norma inaplicable o un proyecto puntual que no se implementa.

Hacia el año 2000, rumbo al Acuerdo 069, primera versión del POT, se había implementado el entonces llamado Taller de la Ciudad, un espacio en el cual era posible manifestar dudas, pedir aclaraciones y sugerir cambios en la formulación de aspectos muy variados. Probablemente al mecanismo le faltaba mucho afinamiento, pero este no era posible sino sobre la evaluación de su propia experiencia. Pero ese instrumento de participación se eliminó. Corrió la suerte de aquellas iniciativas que desaparecen cuando se cambia de alcalde, como si la participación ciudadana, que este era un asunto de tal carácter, tuviese que inventarse con cada nuevo mandatario.

El proceso de debate público del segundo borrador de la propuesta del Plan Integral de Movilidad Urbana, tiende a repetir el melancólico proceso de debate

Estas reflexiones se plantean hoy porque el proceso de debate público del segundo borrador de la propuesta del Plan Integral de Movilidad Urbana, tiende a repetir el melancólico proceso de debate público que se dio para la formulación del POT versión 2014. El gobierno municipal cumple con el mandato de ley que le ordena exponer ante la comunidad los avances en la definición del PIMU, pero la respuesta ciudadana a la convocatoria para conocer los términos en que se está adelantando este Plan Maestro y debatirlo, es lánguida.

Esto se puede concluir de la presentación que se hizo el pasado día miércoles 29 de marzo en la Universidad Icesi, cuando 15 espectadores escuchamos la presentación que hicieron los profesionales responsables de adelantar el proceso de definición del Plan Integral de Movilidad Urbana que debe aprobarse en el presente año. Quizás dentro de un año, cuando tengamos que respetar un pico y placa dos días a la semana y nos multen por estacionar en cualquier calle, estaremos en la misma situación de los críticos del POT mencionados en el encabezamiento de estos comentarios.

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