Marchemos hacia los cambios institucionales

Por Mario Germán F… el Sáb, 01/04/2017 - 11:54am
Edicion
310

Por Mario Germán Fernández de Soto

Marchar es un derecho constitucional y un deber ciudadano, cuando algo marcha mal en una democracia.

Primero: Marchar es un derecho constitucional y un deber ciudadano, cuando algo marcha mal en una democracia. Por eso, celebro la iniciativa de marchar en contra de todo aquello que afecte el libre desarrollo de la institucionalidad, que haya que corregir , ante todo, con la inequidad económica y social del país, que nos tiene como uno de los países más desiguales del mundo. Por ello, aunque no comparto la marcha del uribismo del 1 de abril, la respeto como parte esecial de nuestros derechos fundamentales  y rechazo el modelo “macartista” que se montó contra ella. No hay que tenerle miedo a la democracia.

Segundo: Lo ideal es que los pasos de toda marcha sean escuchados por quienes deciden sobre el presente y futuro del país. Por ello, necesitamos un gobierno que interprete a todo un país y no lo divida, como pasa ahora, y es la causa de los pésimos registros que tiene el Presidente y sus ministros en todas las encuestas.

Y tercero: Me gustaría que cuando se impulsa la decisión de organizar una marcha se defina la línea que la identifica, como -por ejemplo- realizada, si mal no recuerdo, un 4 de febrero de 2008 y que se denominó ‘Un millón de voces contra las Farc’, cuando varias movilizaciones cívicas surgidas en Colombia e irrigadas hacia distintos lugares del mundo bajo el lema ‘Colombia soy yo’, logró la unión de fuertes sentimientos de rechazo contra la guerra en el país. Hoy, cuando el camino hacia la paz ha sido pedregoso, pero marcha hacia su consolidación, surge la iniciativa de marchar en contra de la corrupción, un mal que pareciera estar enquistado en las células de la sociedad colombiana, hasta el punto de que aún en los tiempos de la Gran Colombia ya se ventilaba la posibilidad de castigar con pena de muerte a quienes cometieran cualquier ilícito contra dineros públicos. Y las cifras de la ONG Transparencia Internacional en las que Colombia sigue estando entre los países con mayor índice de corrupción invitan a marchar buscando un cambio en las instituciones. Por eso, independientemente de si marchamos o no, debemos rechazar la corrupción en todas sus expresiones: A través del clientelismo, la mala administración de los recursos públicos, pero -además- es necesario recuperar el ejercicio de la actividad política, como uno de los valores más altos de la nacionalidad y la más expedita contribución a la democracia. Tenemos que generar mejores prácticas para hacer política. Decirle al país que debemos respetar a la comunidad. Y eso inicia con un examen de conciencia. Desde el sector privado y público debemos convocar una gran cruzada por la transparencia administrativa. A eso, y a generar confianza en el manejo de lo público para que Colombia sea más competitiva, debe ser tarea de todo buen ciudadano.

Bienvenidas una y muchas marchas..... por el futuro del país, de nuestros hijos… por fortalecimiento de la educación pública como soporte de las generaciones y de los estratos socio económicos 1, 2, 3 y 4 , que representan el 87% de la población …....... por la amenaza de perder calidad en la  Universidad pública...... por mejorar el medio ambiente…... por el acceso a la democratización en la tierra ......por una mayor  democracia económica que fortalezca e impulse la inversión privada por el acceso democrático a la contratación pública....contra tantas reformas tributarias , que conllevan corrupción y mermelada….contra las altas tasas de interés......contra la informalidad laboral del 60% en Colombia............... por departamentos y ciudades viables técnica, económica y socialmente, que ayuden a tener una mejor patria.

Yo si los invito  a que marchemos hacia los cambios institucionales, que permitan un mayor, verdadero y real  desarrollo económico y social del país.

Con marchas es que los gobiernos se mueven.... Se verá este domingo en Ecuador... ya fue Perù... Argentina... vendrà Chile... y Venezuela.... no es DERECHA NO ES IZQUIERDA... es el cambio del modelo político, para que haya un mejoramiento de la economía y la justicia, para mejorar. La pregunta: Esta generación nuestra.... dejará el país, el departamento  y la ciudad con la mayor desigualdad social del mundo? Yo si los invito  a que marchemos hacia los cambios institucionales, que permitan un mayor, verdadero y real  desarrollo económico y social del pais.

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