Vote en blanco

* Arq. Benjamin Barney Caldas

Si se considera, con sobrada razón, que los candidatos a la Gobernación son los mismos con las mismas, lo correcto es votar en blanco y no abstenerse cómoda pero inútilmente. En las elecciones de 2011 en Bello (Antioquia) ganó el voto en blanco: 56,7% frente al 43,3% del único candidato a la Alcaldía, y se tuvieron que repetir con otros. En Colombia el voto en blanco es una forma de participación electoral tan válida constitucionalmente como el apoyo a los candidatos de un partido reconocido cualquiera. Es como si fuese por un partido más, esta vez por el ‘partido’ que busca recoger a todos los indignados y opositores a que sigamos eligiendo “a los menos malos”. De los que, como dijo Cervantes en ‘El Quijote’, elegimos “La CORDURA de sabernos LOCOS, en lugar de La LOCURA de creernos cuerdos”.

La locura de Cali, desde la falta y vergonzoso estado de los andenes, hasta las 21 megaincompletas obras, pasando por la locura de vender el edificio de la FES y comprar el de ‘Avianca’, se debe a los que creyéndose cuerdos se abstuvieron permitiendo que minorías compradas nos pusieran los ‘menos malos’ alcaldes que hemos tenido desde que se inició en Colombia, cuando no era el momento, su elección popular. Y la culpa de todas las cosas malas que pasan aquí, desde las guerrillas, el narcotráfico que las financia, la impunidad de los violadores y la creciente delincuencia común, pasando por la corrupción a todo nivel, no es sólo de los malos gobernantes, sino también de esa mayoría histórica de los que no votan y se quedan en sus casas viendo en la TV las elecciones en las que los eligen.

La cordura de votar en blanco de nuevo estriba en que se trata ahora de un importante Departamento, lo que traería el inicio del fin de la politiquería actual. En otras partes se han suprimido así los costosísimos sistemas bicamerales como el nuestro. Como dice Rudolf Hommes: “Lo asombroso es que la mayoría de los colombianos no se inmute porque los congresistas están transgrediendo sin el menor pudor las normas sociales más elementales y quién sabe cuántas normas legales para asegurar que puedan seguir comportándose como rufianes sin que les suceda lo que les sucedió a los que resultaron involucrados en el proceso 8000 o en la parapolítica por no evitar malas compañías o por transgredir las leyes para financiar sus campañas o para debilitar, intimidar y hasta eliminar a sus adversarios”. (La Patria, 30/04/2012).

Para votar en blanco hay que poner una X en el tarjetón en el sitio indicado, si no se marca nada el voto es considerado inválido. Según el artículo 258 de la Constitución, si la mayoría de los votos es en blanco, se deben repetir las elecciones con candidatos diferentes. Desde luego encontrar nuevos candidatos cuerdos es difícil, pero por lo menos se eliminan y castigan los peores, los que no podrán recuperar su ‘inversión’. Votar en Colombia es una de las pocas gestiones públicas fáciles, rápidas y seguras; casi no hay tráfico, no hay borrachos locos manejando y el carro se puede estacionar cerca del lugar de votación. Y, por supuesto, el deber de votar es un acto de cordura con uno mismo, si se considera que los mismos con las mismas, elegidos por una minoría comprada, nos afectarán negativamente.

P.D. : Columna publicada en el Diario EL PAIS  el 8 de Junio del 2012